Poeta sueco obtiene el premio

Cercanía. Se lo publicó por primera vez en idioma castellano en el Uruguay, en 1989

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GUILLERMO ZAPIOLA

No es un nombre popular, y mucha gente ha tenido que salir a averiguar quién era Tomas Tranströmer, el flamante Premio Nobel de Literatura, que se dio a conocer ayer.

Sueco y poeta. Inevitablemente, son dos barreras. A nivel de gran público (los especialistas son otra cosa), de la cultura sueca no suele saberse mucho, y la poesía es desde siempre un género minoritario. Y, sin embargo, una rápida investigación permite confirmar que no parece fácil librarse de Tranströmer en una historia de la literatura del siglo XX y principios del XXI.

Las especulaciones previas, que en el caso del Nobel casi siempre le erran, daban como favorito a Bob Dylan, quizás porque era el nombre más conocido por los corresponsales de las agencias, y da más trabajo salir a averiguar quién es otra gente. De modo que hubo que enterarse que Tranströmer es considerado el más grande poeta sueco vivo, que nació en Estocolmo el 15 de abril de 1931, y que su obra, mayoritariamente escrita verso libre e inspirada en sus viajes por el mundo y en experiencias personales y metafísicas, se instala entre el modernismo, el expresionismo y el surrealismo. Ha sido traducido a cincuenta idiomas y quien primero lo tradujo al castellano fue el uruguayo, radicado en Suecia, Roberto Mascaró.

La obra de Tranströmer llegó a Uruguay en 1989 a través de la antología El bosque en otoño (primera de sus obras publicada en castellano), traducida por Mascaró, y en 2005 salió 29 haikus y otros poemas, edición a cargo de Eduardo Roland y traducción de Mascaró de la cual hay aún ejemplares disponibles. Entrevistado telefónicamente, el editor ha comentado melancólicamente que cierta vez dijo: "Pensar que alguna vez este hombre va a ganar el Nobel, y nosotros no logramos vender todavía sus libros".

La editorial española Hiperión había publicado en 1991 la antología de Tranströmer Para vivos y muertos, traducida por Francisco Uriz y Mascaró, y este último realizó igualmente dos amplias selecciones de la obra del poeta, una de ellas publicada el año pasado (El cielo a medio hacer) y otra este año (Deshielo a mediodía), ambas por editorial Nórdica.

Ubicado en El Salvador por El País de Madrid, Mascaró ha manifestado su alegría por el premio. La poesía de Tranströmer, sostiene, "demuestra que las lenguas son barreras superables, como queda claro al ver que llega a países como el mío, Uruguay, o a El Salvador, donde estoy ahora".

Mascaró añade: "Siempre he tenido la certeza de que su poesía es universal, aporta a la paz y a la comprensión de las etnias, sobre todo en esta etapa de la humanidad donde estos problemas aún no están superados. Digo esto porque me lo indica el hecho de conocerlo desde hace 30 años, cuando llegué a Suecia y me convertí en su traductor al español".

No era la primera vez que Tranströmer figuraba en la lista del candidatos al Nobel (de hecho, ha estado en ella desde 1973), y la Academia Sueca se rindió finalmente, destacando en la fundamentación del premio que el poeta, "mediante imágenes densas, límpidas, nos da un nuevo acceso a la realidad". El acta de la Academia sostiene también que "la mayor parte de la colección poética de Tranströmer está impregnada de ahorro, de concreción y de metáforas expresivas", y que en su obra más reciente "tiende a un formato aún más reducido y a un grado aún mayor de concentración".

Psicólogo de profesión, hijo de una maestra y un periodista, Tranströmer trabajó en su juventud con jóvenes delincuentes, discapacitados, personas condenadas a prisión y adictos diversos. Sin embargo publicó sus primeros poemas siendo aún muy joven, a los 23 años, cuando todavía era estudiante.

Desde mediados de los años 60, su trabajo se escindió entre la escritura y la psicología, Como literato ha obtenido numerosos galardones, desde el Premio Internacional Neustadt de Literatura, el Germany`s Petrarch Prize, el Swedish Academy`s Nordic Prize y otros. El Nobel constituye para él una suerte de culminación.

En 1990, Tranströmer padeció un derrame cerebral que le produjo una hemiplejía. Continúa con medio cuerpo paralizado, y un impedimento para hablar. Irónicamente, en 1974 había publicado un poema titulado Bálticos, algunos de cuyos versos parecen, retrospectivamente, proféticos: "Entonces llega el derrame cerebral: parálisis en el lado derecho / con afasia, solo comprende frases cortas, dice palabras / inadecuadas". Tuvo que aprender a escribir con la mano izquierda, y continuó con otra de sus pasiones: el piano. Afirma que es sorprendente la cantidad de composiciones existentes para mano izquierda que puede todavía tocar.

El secretario de la Academia, Peter Englund, declaró que habló con Tranströmer y que el poeta se declaró sorprendido por el premio. Estaba escuchando música cuando se enteró de que era el ganador, y al parecer no pudo decir mucho más que la palabra "Maravilloso". Tras divulgarse la noticia recibió a la prensa apoyándose en un bastón y ayudado por su esposa Mónica, que habla por él desde hace años, respondiendo a veces en su lugar o interrumpiéndolo aquí y allá para reducir sus dificultades de comunicación. "No pensó que llegaría a experimentar esta alegría", dijo la esposa.

dos antologías del escritor

Seis poemas

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Antología de seis textos de Tranströmer, traducidos y presentados por Omar Pérez Santiago, quien lo define como "un gran poeta del amor, un poeta erótico con velocidad y elegancia". La esencia de la poesía sueca, la mejor poesía sueca, es la poesía mística, y acaso eso demoró la apreciación del autor en una época más volcada hacia lo concreto y la política.

El cielo a medio hacer

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Una amplia selección de la poesía de Tranströmer, editada en España por Nórdica y traducida por el uruguayo Mascaró, que se ha convertido en algo así como el "traductor oficial" del sueco al idioma castellano. La misma editorial ha publicado más recientemente otra antología de la obra del poeta con el título de "Deshielo a mediodía", también traducida por Mascaró.

La larga espera de la prensa, finalmente recompensada

Desde hace varios años, un grupo de periodistas se ha venido reuniendo frente a la casa de Tomas Tranströmer el día del anuncio del Nobel de Literatura, esperando que alguna vez se cumpliría su esperanza. Esta vez se dio.

La fama del poeta en el mundo anglófono debe mucho a su amistad con su colega estadounidense Robert Bly, quien lo tradujo al inglés. En sus poemas abundan las metáforas y las imágenes, que ilustran escenas simples de la vida cotidiana y de la naturaleza. La muerte, la historia y la naturaleza son temas recurrentes.

"Se trata de la muerte, la historia y la memoria, que nos observan, nos crean, y que nos hacen ser importantes porque los seres humanos estamos en una suerte de cárcel donde todas estas grandes entidades se encuentran", dijo el secretario de la Academia Englund. "Nos ha- ce sentirnos importantes. Nunca te puedes sentir pequeño después de leer la poesía de Tranströmer".

El estilo introspectivo del poeta, "místico, versátil y triste", desentona con la vida misma del poeta comprometido en la lucha por un mundo mejor, sostiene su parte la revista Publisher Weekly,

Desde que a los 23 años publicó su libro 17 poemas, Trans- trömer ha trabajado siempre con una de las mayores editoriales suecas, Bonniers. Su última publicación se remonta al año 2004, con El gran enigma, una antología de 45 haikus. Tranströmer es el séptimo sueco recompensado con un Nobel de Literatura y el primer poeta desde la polaca Wislawa Szymborska en 1996.

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