Raúl Mernies
Un violento tiroteo a plena tarde en Palermo terminó con un asaltante muerto. Tres delincuentes quisieron rapiñar un automóvil utilizado para transportar valores, pero los guardias resistieron el ataque y se salvaron "de milagro".
El barrio entero se conmocionó cuando escuchó una frenada y una "lluvia de disparos", contaron testigos, a media tarde, en la cuadra de Gaboto entre Isla de Flores y Durazno.
El cuerpo de un hombre con un chaleco fosforescente (como el de un cuidacoches) tendido sobre una de las veredas, dos personas armadas corriendo en diferentes direcciones, otros dos individuos armados manchados de sangre, vidrios rotos, casquillos a diestra y siniestra y una maceta tirada en la calle completaron la escena cuando llegaron al lugar las primeras unidades de la Policía.
Un auto particular que volvía de transportar valores circulaba por Gaboto e Isla de Flores cuando sobre las 15.40 horas fue encerrado por otro auto y una moto. Dos delincuentes bajaron del auto "a los tiros", contó uno de los ocupantes del vehículo de remesas todavía con manchas de sangre en su cara, y un tercero, también disparando, descendió de la moto, concretando una emboscada casi perfecta en una calle angosta y sin presencia de más testigos.
Los delincuentes se acercaron al auto efectuando disparos contra las puertas y vidrios y comenzaron a golpearlo con una maceta intentando ingresar y poder robarlo.
Los ocupantes del auto, dos hombres de los que, según indicaron fuentes policiales, uno es policía retirado y el otro está en actividad, y que prestan servicios privados de seguridad, resistieron el ataque, devolvieron los disparos e incluso uno de ellos dio en el blanco, hiriendo en las costillas a uno de los asaltantes, que se había retirado hacia una vereda para disparar desde lejos, mientras sus compañeros lo hacían casi a quemarropa.
El delincuente herido cayó tendido en la vereda y los otros dos, al percatarse de que el auto estaba vacío y su compañero caído, se dieron a la fuga. Uno salió corriendo hacia el Centro y el otro hacia el mar. No pudieron llevarse nada.
"Nosotros trabajamos en la obra que está a media cuadra y cuando llegamos estaban ellos dos (los guardias) con las armas en las manos. Nos apuntaron y nos dijeron que nos quedáramos quietos; estaban muy nerviosos. Les dijimos que veníamos a ver qué pasaba y ahí nos dimos cuenta de que había una persona tendida", dijo a El País uno de los primeros curiosos que llegó al lugar.
Pocos minutos después del tiroteo, más de 60 personas se hicieron presentes en el lugar, al que también llegó personal de la División Homicidios, de la Seccional 5° y equipos de la Dirección de Investigaciones.
Rápidamente se supo que la Policía había capturado a uno de los dos delincuentes que se había fugado, y que portaba una pistola automática.
Otros vecinos de la zona agregaron que el auto rojo "pasa por acá todos los días; no sabíamos que transportaba dinero", afirmaron.
Lo cierto es que el vehículo se utiliza habitualmente en el transporte de caudales y trabaja para Cambio 18.
En esta ocasión, y según la propia declaración del conductor del auto a la Justicia, no tenía dinero en su interior, ya que la tarea asignada era llevarle cambio a la sucursal de la empresa que funciona en el Casino Parque Hotel, y cuando fueron atacados estaban de regreso.
"Veníamos despacio y de golpe se nos tiró encima un auto del que bajaron dos individuos a los tiros. Nos protegimos como pudimos. Yo llevo mi arma en el costado, contra la puerta, pero no la podía agarrar porque tenía a uno de ellos disparándome en el cuello. Incluso pensé que me habían herido porque sentía el calor, pero era del caño desde el que le disparaban a mi compañero", afirmó uno de los guardias al juez, que se hizo presente en el lugar y los interrogó mientras trabajaba la Policía Técnica.
Entre confusión, comentarios y llamadas telefónicas -"Vieja, hubo terrible tiroteo, como en las películas, y hay uno muerto", decía un adolescente mientras hablaba por su celular-, los curiosos que se acercaron no tenían claro si la persona tendida estaba muerta, si era uno de los asaltantes o si era uno de los guardias.
Pocos minutos después un funcionario policial aclaró que el fallecido era uno de los delincuentes, relató brevemente lo sucedido. Los presentes se unieron por lo bajo para comentar su visión de la suerte del atracador, y otros se dedicaron a resaltar la actuación de los dos guardias, que "son héroes" y "se salvaron de milagro", según lo comentado por los vecinos de esa cuadra mientras se procesaba la investigación judicial.
En el lugar, la Policía se incautó de las dos armas de los remeseros y la del delincuente muerto. Una de ellas ya no tenía municiones. El cargador, que lleva 15 municiones, había sido disparado por completo. Otra tenía solo dos balas, más una en la recámara, y la tercera, también automática, estaba vacía.
Según las últimas informaciones del caso, el fallecido esta plenamente identificado. Era el conductor del auto que encerró al de los guardias y se trataría de un mayor de edad con antecedentes penales. Uno de los detalles que llama la atención es que llevaba puesto un chaleco antibalas; el proyectil que lo mató le ingresó por debajo del brazo.
El acompañante, que fugó a pie, fue detenido cerca del lugar y se cree que el tercero, que al cierre de esta edición seguía prófugo, estaría herido.
Varios autos que estaban estacionados en esa cuadra y que nada tenían que ver con el incidente también recibieron impactos de balas. Del mismo modo, quedaron marcadas las fachadas de las casas a ambos lados de la calle, que recibieron los más de 40 disparos que cruzaron delincuentes y guardias. Ninguno de los remeseros resultó herido.