La confianza de los consumidores volvió a caer en agosto y afirmó su tendencia decreciente al descender todos los indicadores que la componen. Los consumidores tienen peores perspectivas no solo de la economía en general sino de su situación personal y sobre su intención de compra de bienes duraderos. Además por tercer mes aumentaron las expectativas de mayor desempleo y cayó la de ingresos esperados del hogar.
Todo esto hizo que el índice de confianza del consumidor cayese 5,8% en agosto, con lo que resulta 11,2% menor al nivel de 2010. La baja en la percepción de la situación económica fue de 5,4% mientras que el subíndice que más cayó en el mes es el de predisposición a la compra de bienes durables con 12% ante una estabilidad relativa de la percepción de la situación económica personal (-0,2%).