El canciller argentino Héctor Timerman sigue con su asnina línea colonialista de considerar que Uruguay es una provincia argentina y que tiene, por tanto, derecho a inmiscuirse en sus asuntos.
Como si su desubicación o torpeza fueran pocas, todavía cacarea y reclama respeto, como si el respeto fuera gratis y no exigiera un mínimo de esfuerzo y decoro para merecerlo.
Ayer ligó mal, porque cuando la emprendió contra El País (el diario) y nuestro país con su twitter, le salió al cruce el diputado Javier García, que le reclamó por el informe sobre la planta de UPM que Argentina no ha divulgado (¿por qué será?) y la remató con un "respetar es no meterse en asuntos de un país que es independiente como Uruguay. Aquí nuestro asuntos los resolvemos nosotros". Punto final.