Piden a presidenta de Madres que dé su versión al Congreso

Fundación. Bonafini reconoce cuenta bancaria en Miami y otra en París

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BUENOS AIRES | LA NACIÓN/GDA

Diputados de Argentina planea invitar a la presidenta de la Fundación Madres de la Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, a que brinde su versión sobre el turbio manejo de fondos de la institución. Estiman que no aceptará.

Tras el polémico paso del exapoderado de las Madres, Sergio Schoklender, por dos comisiones de la Cámara de Diputados -en las que denunció que el gobierno kirchnerista quiso silenciarlo-, los legisladores quieren invitar a la presidenta de la organización de Derechos Humanos para que dé detalles del manejo de fondos.

El presidente de la Comisión de Vivienda, una de las dos que el jueves recibió a Schoklender, el opositor radical Hipólito Faustinelli, y su par Rubén Lanceta, plantearon la posibilidad de convocar a Bonafini, aunque admitieron que es casi imposible que ella acepte concurrir.

El jueves, Bonafini describió al Congreso como un "nido de ratas" y afirmó que, a partir de la presentación de Schoklender, se juntaron en el Parlamento "las ratas y las víboras".

Faustinelli aclaró que los diputados no pueden "obligar" a Bonafini a comparecer en Diputados, aunque sí invitarla. "Nosotros no podemos citar a declarar a Hebe de Bonafini. Nosotros la queremos invitar al Congreso, aunque es probable que no venga", admitió en diálogo con radio Continental.

Por su parte, en declaraciones a radio El Mundo, Lanceta apuntó: "Yo fui quien primero pidió que Bonafini venga al Congreso. Ella es la presidenta de la Fundación Madres y algo tiene que decir para evitar que se siga derramando una suerte de sospecha".

Análisis. Gustavo Ferrari, del Peronismo Federal (opositor), opinó por su parte que el testimonio de Schoklender "merece ser analizado con pinzas". Además, dijo que cree que el acusado recurrió a la Cámara de Diputados y se decidió a hablar "para no caer solo".

Sostuvo también que "se vieron contradicciones entre lo que dijeron (Abel) Fatala y (Luis) Bontempo y lo que dijo él (Schoklender)", en referencia a las declaraciones de los secretarios de Obras Públicas y de Desarrollo Urbano, respectivamente, cuando fueron al Congreso hace unos meses.

Sin embargo, y a pesar de decir que el exapoderado de Madres "se sentaba con la presidenta (Cristina Fernández), con el expresidente (el fallecido Néstor Kirchner); era partícipe en esa época, no era loco ni fabulador", Ferrari dijo que "le cabe el beneficio de la duda" sobre sus declaraciones.

Schoklender dijo el jueves ante las comisiones en diputados que la Fundación, que se dedica con dineros del estado a construir viviendas para los más carenciados, pagaba sobresueldos de políticos kirchneristas. También arremetió directamente contra Bonafini y señaló que ella es quien decide el destino del dinero. Además, denunció que un hombre de la SIDE (la Secretaría de Inteligencia) lo había amenazado con que el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, iba a "pinchar su causa" ante la Justicia. A Schoklender lo acusan de desvío de fondos con el dinero de la Fundación Madres.

Enojo. Mientras tanto, Bonafini volvió a arremeter con dureza contra Schoklender y esta vez también contra los diputados que lo citaron para que amplíe sus denuncias.

"Schoklender está atrapado sin salida, ya no sabe más que hacer, ni qué mentir, ni qué agregar, miente, miente y miente asquerosamente", lanzó la presidenta de la Fundación en radio Continental.

Además, Bonafini aclaró que el jueves, cuando dijo que el Congreso era un " nido de ratas" no se refirió a todos los diputados y senadores, sino sólo a quienes convocaron a Schoklender para que dé explicaciones ante dos comisiones de la Cámara de Diputados.

"Yo no quise decir que el Congreso todo era un nido de ratas, sino los que se reunieron ayer (por el jueves), los que convocaron a Schoklender. Me pareció de una bajeza total. La oposición no tiene proyecto y lo único que le interesa es embarrar cada vez más todo", dijo.

La presidenta de Madres aseguró también que "nunca tuvimos una cuenta en Miami. Al principio, Emilio Mignone nos había sacado para que nos depositaran 10.000 dólares. Pero fue en 1978. La tuvimos un tiempo, pero no sé qué pasó después, si se cerró o qué", dijo sobre las recientes denuncias sobre su patrimonio. Mignone, que murió en 1998, era el presidente de Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), orientada a la promoción y defensa e los Derechos Humanos.

"Tuvimos sí (una cuenta) en París", reconoció Bonafini. Y añadió: era "para que nos depositaran el mismo premio que les dieron a las Abuelas (el de la Unesco). Necesitamos abrir la cuenta para no traerlo porque en esa época era peligroso. Tenemos todos los papeles. Creo que quedan 300 pesos".

Defensa. También el abogado de Madres, Eduardo Barcesat, acusó a Schoklender. "Está intentando su tercer parricidio", afirmó cuando le preguntaron por las irregularidades en el manejo de fondos públicos por los que la Justicia investiga al ex apoderado de la entidad. Shoklender asesinó a sus padres, junto con su hermano Pablo, en 1981 y se recibió de abogado en prisión. Además, Bonafini, antes del escándalo, siempre dijo quererlo "como a un hijo".

"Hebe ha sido defraudada y traicionada. Esto es lo que la Justicia tiene que investigar. Yo no quiero ser instrumento de manipular la historia de las Madres en función de los dichos de un doble parricida que ahora está intentando su tercer parricidio", dijo Barcesat a radio Continental.

Además, Barcesat cuestionó que dos comisiones de Diputados hayan recibido ayer al exapoderado de Madres para que amplíe sus denuncias. "Creo que cuando se interfiere en un proceso judicial se desvirtúa la tarea de las instituciones", opinó. "No se puede hacer un show mediático para darle algún rasguño al gobierno o a la política de Derechos Humanos. Se tiene que hacer la pericia contable", agregó.

Las cifras

162 Son los millones de dólares que el gobierno de Cristina Fernández puso para el plan de viviendas de la Fundación Madres.

10.000 Los dólares que llegó a tener la organización en una cuenta en Miami en el año 1978, según reconoció ayer Hebe de Bonafini.

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