GUILLERMO ZAPIOLA
A diferencia de las dos anteriores entregas de la serie de adaptaciones fílmica de Stieg Larsson, que se conocieron en cine, "Millenium 3" ha sido editada directamente en DVD.
Dirigida, al igual que el capítulo anterior de la saga, por Daniel Alfredson, esta adaptación de la novela que en castellano ha circulado como La reina en el palacio de las corrientes de aire arranca con la heroína Lisbeth Salander (Noomi Rapace) recluida en un hospital y a punto de enfrentar un juicio criminal, y al periodista Mikael Blomkvist (Michael Nyqvist) moviendo cielo y tierra para probar la inocencia de su amiga.
Quienes conocen la trilogía del fallecido Larssson (que alguna vez puede llegar a convertirse en tetralogía si los herederos del escritor se ponen de acuerdo y alguien termina la novela que dejó inconclusa al morir) o han visto las dos películas anteriores de la serie (Los hombres que no amaban a las mujeres; La chica que soñaba con un fósforo y un bidón de gasolina) ya saben, incidente más, personaje menos, con qué van a encontrarse en esta tercera entrega de Millenium: algo de investigación periodística y detectivesca, cine negro, una cuota de conspiración política, y la serie de retorcimientos de anécdotas que son un rasgo persistente en Larsson y hacen de él un escritor menos interesante que, por ejemplo, su compatriota Henning Mankell, el creador de Wallander.
Que a uno le guste más Mankell que Larsson no quiere decir que Millenium esté mal, y tampoco lo están las películas, aunque hay un desnivel entre esta tercera incursión fílmica en el universo "larssoniano" y las dos anteriores (con las tres películas a la vista, corresponde decir que la mejor sigue siendo la primera, Los hombres que no amaban a las mujeres).
Este es el párrafo en que hay que teclear el lugar común de que ciertas cosas no deben contarse cuando se escribe acerca de una película policial. No hay que estropearle al espectador que no haya leído los libros algunas de las sorpresas generadas por éste o aquel giro de la intriga. Ello impide empero, también, fundamentar con más precisión algunos juicios sobre el resultado.
No nos desanimemos. Se puede hablar en términos generales y decir, por ejemplo, que la película se las arregla para arrancar con económica eficacia y meter al espectador en medio de la intriga, y también para atar algún cabo suelto que quedara del capítulo anterior. En el debe corresponde anotar en cambio los vaivenes de la investigación que sigue, en la que hay más idas, venidas y vueltas de tuerca de lo que convendría y que, inevitablemente, alarga un metraje que hubiera ganado con una mayor precisión de libreto y una concentración en lo esencial.
Pecado menor, si se quiere. Aún con su duración un tanto excesiva, Millenium 3 es un policial que se deja ver. El rompecabezas tiene su inteligencia y las piezas van encajando a su turno, aunque pudiera desearse que hubiera menos. Se extraña, acaso, un poco más de acción, pero hay un motivo anecdótico puntual que lo explica: Lisbeth es, claramente, el personaje más activo de la serie, y permanece recluida durante buena parte del relato. Cuando se le per mite moverse, la historia comienza a circular con otro ritmo.
Naturalmente, la película exhibe el acabado profesional que se espera en una producción escandinava de buen nivel, un dato que abarca desde el esmero de una fotografía rica en matices y con buen aprovechamiento de sus interiores hasta una cámara que suele estar en el lugar adecuado y sabe proporcionar en una sola toma todos los elementos de una determinada situación.
El director Daniel Alfredson no es un novato (ha hecho bastante televisión y algo de cine, y esta es su segunda entrada en la serie Millenium), conduce el relato con cierta firmeza y hasta es capaz de alguna sutileza visual: a veces basta un gesto o un juego de miradas para comprender las relaciones entre determinados personajes (el protagonista y sus compañeros de trabajo, por ejemplo), sin la necesidad de serviciales discursos que aclaren las cosas.
El elenco defiende adecuadamente sus papeles, especialmente Rapace en la vigorosa y extravagante Lisbeth (es, de lejos, el personaje más interesante de la serie).
Una película que justifica un vistazo, por lo menos, y que redondea además una saga que tiene lo suyo. Queda en pie la curiosidad por ver la versión anglófona, cuya primera entrega sale pronto.