En abierto contraste con la orientación del gobierno uruguayo, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, anunció una fuerte rebaja impositiva para diversos sectores productivos. Impuestos de hasta el 20% serán abolidos a partir de octubre próximo como forma de propulsar la actividad fabril y tornar más competitivos los productos del país en momentos de fuerte crispación de la economía mundial. Mientras, el gobierno de José Mujica, proclamado seguidor de la línea económica brasileña inspirada por Lula y continuada por Rous-seff, toma el rumbo contrario al decretar nuevos impuestos que recaerán sobre la producción rural. Más grave aun, economistas vinculados al presidente no descartan aplicar otros tributos e incluso implantar detracciones a las agroexportaciones. De mal en peor.