WASHINGTON | THE NEW YORK TIMES
Durante la mayor parte del verano, el presidente Barack Obama ha estado sitiado en la Casa Blanca, pero en la última semana se convirtió en un guerrero de los caminos, al realizar una gira de tres jornadas por el Medio Oeste.
Este recorrido le dio oportunidades al estilo de una campaña electoral para perseguir a los republicanos en una región de Estados Unidos que es vital para su reelección presidencial.
Viajando en un ómnibus oscuro con vidrios esfumados y con destellos rojos y azules, el presidente exhortó al público en Iowa y Minnesota a decirle a las autoridades electas que no tolerarán más las trabas políticas que fueron desplegadas en las recientes negociaciones para elevar el tope de deuda.
"Tienen que enviar un mensaje a Washington de que es hora de terminar con estos juegos", dijo Obama a una concurrencia de unas 500 personas en una de sus paradas de la gira. "Es hora de poner al país primero", indicó, haciendo eco de una frase utilizada por su rival republicano, el senador John McCain.
La gira no se compara con el desenfadado encanto de las recorridas en ómnibus de los aspirantes a la Presidencia. Pero, en sus apariciones públicas en esta recorrida, Obama abordó temas dirigidos a los votantes moderados, mientras marcó contrastes con los republicanos. "Estoy aquí para incorporarlos a una lucha", dijo Obama. Los exhortó a plantear exigencias a los dirigentes políticos que optan por "la próxima generación".
Sostuvo que confía que el Congreso actúe con rapidez, al reanudar sus deliberaciones, con la finalidad de encarar soluciones a la frágil economía.
En la primera parada que hizo en Iowa, Obama anunció que tendrá trabajo para el Congreso cuando finalice el receso en septiembre. "Presentaré un plan muy específico para impulsar la economía, crear empleos y controlar nuestro déficit", dijo.
La gira también situó a Obama en el centro del escenario político en lugares donde la campaña de los aspirantes a la candidatura presidencial por el Partido Republicano sube de temperatura y en momentos en que el nivel de aprobación a la gestión presidencial está en su punto más bajo.
El presidente aprovechó para lanzar algunos dardos contra los republicanos, señalando con tono de incredulidad que ninguno de los aspirantes a la candidatura dijo, cuando les preguntaron en un reciente debate, que apoyará un plan de reducción del déficit que incluya un dólar de incrementos impositivos por cada diez dólares de recortes.
ACCIÓN. Jerarcas de la Casa Blanca dijeron que el objetivo era llevar al presidente a lugares bucólicos, a los que habitualmente no accede cuando viaja. Apuntaron que la semana anterior visitó Michigan, un estado que muestra la adversidad de las zonas industriales.
El presidente norteamericano dedicó mucho tiempo a promover el compromiso de su administración con las zonas rurales, a hablar del desarrollo de energías alternativas, de la construcción de parques de energía eólica y de la extensión de la banda ancha.
Obama ofreció recetas conocidas como la extensión de la reducción de los aportes sociales y la obtención del apoyo de los legisladores para acuerdos de libre comercio.
En la ciudad de Peosta, Iowa, defendió su actuación en los temas económicos y disparó contra los políticos republicanos en el Congreso, debido a que bloquearon sus esfuerzos para revitalizar la economía del país, al negarse a poner a Estados Unidos por sobre su partido.
CONTRAPUNTO. Esta vez, Obama enfrenta un panorama político y económico desafiante en los estados del Medio Oeste.
Triunfó con facilidad en 2008, pero su popularidad ha decrecido, mientras la confianza de los republicanos se ha fortalecido.
Los analistas demócratas señalan que si el presidente tiene que luchar con intensidad para mantener el apoyo de esa región, su reelección se complicará porque serán lugares que se convertirán en un campo de lucha electoral tradicional, en lugar de ser el grupo de estados que lo impulsó a la victoria en las elecciones presidenciales de 2008.
Pero, los asesores de Obama insisten en señalar que por difícil que pueda ser la situación que enfrenta Obama, el Partido Republicano está en peor forma, ya que tiene altas tasas de desaprobación en la región.
Obama reconoció que la economía continúa en dificultades, pero lo adjudicó a la mala suerte con el complemento de la disfunción política en Washington.
Como parte de un foro de economía rural, la Casa Blanca anunció iniciativas para reflotar las zonas rurales, mediante la duplicación de las inversiones del gobierno en pequeñas empresas y en programas de búsqueda de empleo y capacitación.
Obama recordó que su administración busca convertir a la producción agrícola y pecuaria en un elemento impulsor de la economía y habló de ganado pastando junto a campos donde haya paneles solares y cosechas para generar biocombustibles.
Debido a que no puede ofrecer grandes planes, Obama encuadra la próxima elección presidencial no como un referéndum sobre su gestión, sino como una opción entre visiones opuestas para el país: una que es "grande, audaz y generosa" y otra que "cree en una economía en la que los ganadores se llevan todo y el resto queda al margen".
Uno de los aspirantes a la candidatura presidencial republicana, el gobernador de Texas, Rick Perry, hizo campaña en la misma zona donde se encontraba el presidente. No vaciló en plantear un contraste entre su estilo y el del primer mandatario.
"Su enfoque es estudiar los problemas", dijo Perry. "Nosotros sabemos cuál es el problema: hay exceso de impuestos, de regulación y de litigios", dijo.
Asimismo, afirmó que quería restablecer el respeto militar por el Comandante en Jefe.
Obama desdeñó los comentarios de Perry en una entrevista con la cadena televisiva CNN, señalando que son errores de un principiante.