REBAR
Parodiando a Graham Greene en su difundido título de los `60 casi 70, doña Alejandra Pérez Lucero pudo decir al periodista de "Clarín", Lucas Cruzado, poco antes de iniciarse las vacaciones invernales estudiantiles en Argentina: "Viajo con mi sobrino". Tía de Kouichi Cruz, con él se luce dondequiera se presente, porque es un genio de 14 años (hace 2 que terminó el secundario) y tiene asombrados a todos cuantos le conocen.
-Haremos un viaje vacacional, como dicen ahora: merecido lo tiene.
Iremos a España, donde viven sus padres. Yo lo tengo a mi cargo, aquí en Córdoba: me lo dejaron para que vigilara sus estudios, pero la verdad es que no necesito vigilárselos.
Bien lo supo -y después lo expuso- el colega Lucas, que se trasladó al barrio cordobés San Isidro para conocer y entrevistar al portento, transcurrido el primer semestre del año, sobre su paso por las carreras de Licenciatura de Ciencias de la Computación e Ingeniería Informática. Si el periodista, luego de conocerle, le hubiese preguntado "¿Cómo estás?", él habría estado en condiciones de contestarle "Bien, gracias", en inglés, francés, italiano, alemán y japonés, idiomas que domina además del argentino, ese exclusivo lenguaje impuesto por nuestros hermanos desde las pantallas de TV.
Kouichi no tiene inconveniente alguno, de comunicarse con muchachitos de su edad que procedan de Estados Unidos, Europa o Asia (lamenta, eso sí, haber estudiado latín un par de años, sin llegar a hablarlo muy fluidamente); y comparte con los vecinitos de la villa los juegos lógicos de los gloriosos años que está viviendo, que sólo su talento podría desvirtuar. No le gusta hablar mucho de su actuación estudiantil, que le ha permitido salvar "al trotecito" quince exámenes. Aclara, sí, que en clase toma apuntes que luego lee, y le quedan en la cabeza. No le gusta interrumpir a sus profesores -salvo si le asalta alguna duda- tanto sean docentes de la Facultad de Astronomía, Matemática y Física, como la Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales.
Recuerda algunos "tropiezos": una vez, disponiendo de 4 horas para rendir un examen de Análisis Matemático, se demoró y tardó 3 horas en hacer lo suyo. Declara que planifica algunas acciones para cuando sea grande: le gustaría tener una empresa dedicada al software informático... y ya, en varias del ramo, se advierte interés en prendarlo, como hizo el Barcelona con Messi.
Lucas Cruzado se libró muy bien de cerrar el reportaje preguntándole a Kouichi Cruz , picarescamente, "Y de aquello... ¿qué hay?"... Sabía que corría el riesgo de que el genio, anticipando una de las clásicas distracciones de los sabios, le respondiera: "¡Ah!... De fútbol no hay nada". (Y ampliara con una voz definitoria del lunfardo). "Soy un chivo".