Una crónica de guerra, sangre e imperio

Novedad. Salió en DVD "Mongol", un drama histórico dirigido por el ruso Sergei Bodrov

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La figura de Genghis Khan ha sido diversamente incomprendida por los historiadores y por el cine que ha intentado contar su vida. Conviene tener ese dato en cuenta al ver "Mongol", film del ruso Sergei Bodrov que acaba de editarse en DVD.

De hecho, el título "Genghis Khan" ("Guerrero Perfecto") se pronuncia solamente una vez, casi al final de esta coproducción internacional pensada como la primera parte de una aún inconclusa trilogía. Las dos horas y poco que dura el film están dedicadas a contar la niñez, juventud y primeras hazañas de quien todavía se llamaba Temujin, un tribeño mongol que llegó a convertirse en jefe de un grupo armado y luego en un conquistador que sentó las bases del imperio más grande de la historia.

Una anécdota ajena al film puede servir para medir la importancia del personaje. Cuando estaba a punto de iniciarse el tercer milenio, se realizó una encuesta entre historiadores norteamericanos para elegir a las figuras más trascendentes de los últimos mil años. Para indignación de muchos, Genghis Khan encabezó una de esas listas confeccionadas por expertos, pero no es injusto: sus sucesores dominaron toda Asia, unificaron la cultura y el poder desde las orillas del imperio bizantino hasta China, y constituyeron el paso más importante hacia la globalización hasta el viaje de Cristóbal Colón en 1492. Es difícil ignorar la influencia de ese individuo.

Solo que su vida, como la Guerra Civil Española, pertenece al grupo minoritario de hechos históricos que en lugar de ser escritos por los vencedores lo fueron fundamentalmente por los vencidos. En ambos casos, el resultado ha sido una persistente leyenda negra.

Temujin y sus mongoles han sido descritos, reiteradamente, como salvajes que arrasaban con todo, sin rastro alguno de cultura o habilidad política. Es cierto que el cine matizó ese cuadro: las dos películas más famosas que se han rodado sobre él (hay varias otras, la mayoría asiáticas, y una filipina) lo han presentado como un héroe. Solo que resultan difíciles de tomar en serio. El conquistador de Mongolia (1956) le proporcionó a John Wayne el único papel ridículo de su carrera. Genghis Khan (1964) era algo mejor, pero Omar Sharif tampoco convencía demasiado como heroico protagonista.

Esta película de Bodrov (un cineasta de trayectoria extensa y bastante interesante del quien el espectador uruguayo llegó a conocer La libertad es el paraíso, 1989, y Prisionero de las montañas, 1996, esta última basada en Tolstoi) intenta evitar la imagen de los mongoles como asesinos de una sola pieza, aunque ello no evita que algún personaje femenino objete que lo único que hace su tribu es "matar o ser matada". La principal fuente consultada por los libretistas ha sido La historia secreta de los mongoles, una crónica casi contemporánea de los hechos y uno de los pocos textos conocidos más bien favorable a Temujin/Genghis Khan (se la considera algo así como la "historia oficial" del Guerrero Perfecto).

De todos modos, el resultado debe ser entendido, al igual que Artigas, la redota de Charlone, como un film "semihistórico". Por un lado, los libretistas se permiten cubrir con invenciones propias trechos de la vida del personaje que no han quedado registrado. Por otro, se toman algunas libertades con cosas que se saben.

Minucias para eruditos, en todo caso. La película funciona en sus propios términos, con su mezcla de drama y film de acción, una permanente excelencia de imagen y gente en movimiento, y hasta cierta dimensión trágica para pautar el destino de algún personaje.

Hay que insistir en que, en principio al menos, se trata de la primera parte de una trilogía, y que abandona a su personaje en las puertas de la grandeza. Sería interesante ver cómo sigue, aunque Bodrov esté ocupado hoy en otra cosa. Actualmente se encuentra en los Estados Unidos preparando The Seventh Son, un film de suspenso con Julianne Moore y Jeff Bridges.

Empero: El film busca reivindicar a una figura que ha sido maltratada por los historiadores.

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