RUBEN LOZA AGUERREBERE
El Premio Nobel J.M. Coetzee, nacido en Ciudad del Cabo en 1940, y criado en Sudáfrica, posee "un corazón inteligente", como el Rey Salomón suplicaba que se lo diera al Eterno. Numerosas novelas como "Infancia", "Juventud", "Desgracia", enjundiosas en este tiempo en que campea el facilismo, lo demuestran, y a ellas debemos sumar su obra de lector, llamada "Mecanismos internos" (Mondadori), que es una colección de ensayos que permite ver de qué manera se relaciona con los creadores de primera fila. Entre otros autores, analiza a García Márquez, Nadine Gordimer, Graham Greene y Sándor Marai. Es un libro impresionante en su agudeza, porque Coetzee lee a sus pares no como un crítico literario sino simplemente como un lector que trabaja con la misma materia prima.
Los primeros ensayos de este libro se relacionan a un grupo de escritores europeos que padecieron los trastornos de la Primera Guerra Mundial. Hay un segundo grupo de escritores a los que lee con igual profundidad, se sitúan tras la crisis europea. En este caso se encuentran Paul Celam y Hugo Claus. Y en la segunda mitad de su libro, tan brillante, Coetzee reflexiona sobre obras de Graham Greene, Philip Roth, y los ganadores (como él) del Nobel literario, García Márquez, Nadine Gordimer, V.S. Naipaul y Gunther Grass.
En todos los casos este escritor tan celebrado, asumiendo como comentarista literario, resume las tramas de manera que el lector sepa de qué se trata, y luego emite juicios, abierto a la más amplia variedad de géneros.
Veamos dos o tres ejemplos. Sobre Sandor Marai, hoy tan leído y admirado, considera que su elogiado libro "El último encuentro", sobre las mutaciones sufridas por el dolor y los celos, se lee como: "Una transcripción narrativa, por momentos torpe, de una obra de teatro".
Considerado como "un maestro perdido y ahora recuperado", Coetzee no entiende el éxito que ha alcanzado Sandor Márai, y lo considera un cronista de escasos méritos.
¿Y García Márquez? Define su novela "El amor en los tiempos del cólera" como: "Una obra de un rango emocional considerable pero de todas maneras una comedia, del tipo otoñal", y agrega que no alcanza a contener el marco moral que propone la historia. No considera un logro a "Memorias de mis putas tristes". Pero en cambio, hablando de la breve y atrapante "Crónica de una muerte anunciada", dice Coetzee que es "una narración compacta y cautivante y al mismo tiempo una deslumbrante clase magistral de cómo pueden construirse múltiples historias".
Por cierto, valora a Naipaul, un autor que parecía no tener historias, como un maestro de la novela moderna. Este, por cierto, carece casi de lectores y, como dicen los franceses (y me sumo): no sabemos cómo hacer para que lo lean. Vargas Llosa lo considera el mejor escritor inglés vivo.
Finalmente, este "Mecanismos internos", donde el prestigioso autor sudafricano mira la literatura de su tiempo con un bisturí, creo que puede convertirse en una guía muy útil para lectores, de parte de quien es una de las plumas mayores de las letras modernas.