DIEGO CASTRO
Dos delincuentes intentaron robar una sastrería del Centro, ayer sobre las siete de la tarde. El dueño los enfrentó, armado con un revólver calibre 38. Los delincuentes le dispararon antes de fugar.
Cuando los sujetos ingresaron al local, los empleados y el propietario estaban detrás de un vidrio antibalas, que el propio dueño del negocio había hecho colocar años atrás, después de una violenta rapiña.
Una de las empleadas se percató de la presencia de los delincuentes y a los gritos le pidió a su compañero que cerrara la puerta, para quedar a resguardo detrás del cristal.
Daniel Balián, propietario del negocio ubicado en Yi y Uruguay, apuntó a uno de los delincuentes con un revólver calibre 38, en tanto el desconocido tenía al comerciante en la mira de la pistola que llevaba.
"En eso me disparan dos veces a quemarropa, pero me salvó el vidrio antibalas", dijo Balián en declaraciones a El País.
Los delincuentes, finalmente, se fueron sin llevarse dinero. Sin embargo, se habían olvidado un bolso negro, por el que volvieron al negocio a los pocos segundos de retirarse.
"Si no hubiera estado el vidrio me embocaban", dijo Balián. Pero también sostuvo que él también podía haberles disparado. El sastre contó a El País que está armado y que tiene porte de arma autorizado.
"Yo miro los medios, leo la prensa, veo lo que pasa y lamentablemente tengo que andar armado", dijo.
Balián sostuvo que está armado en todo momento "inclusive hasta cuando voy al baño estoy atento". "Es el momento que vivimos. Estoy todo el tiempo pensando que me puedan robar", confesó. Con la adrenalina del violento episodio que acababa de vivir, Balián dijo que considera un "error" las recomendaciones del Ministerio del Interior hacia los comerciantes para que no se armen ni se resistan.
"Si yo no hubiera estado armado probablemente no estaría acá. Cuando le apunté a la cabeza a uno de los ladrones enseguida dieron marcha atrás y se fueron", comentó.
"Acá han entrado presuntos ladrones que se topan con esta situación y salen", dijo.
ANTECEDENTE. El 28 de julio de 2003 tres desconocidos ingresaron armados a la sastrería. Balián se resistió. Hubo un tiroteo en el cual uno de los delincuentes recibió un tiro en el pecho pero se salvó porque llevaba puesto un chaleco antibalas,
Balián llevó la peor parte de aquel intercambio armado. "Tengo la bala alojada en el músculo trapecio, pero es como si no estuviera, no tuvo ningún efecto", comentó.
Además agregó que la misma bala que tiene alojada, le perforó la oreja izquierda.
Balián también dijo que uno de los cuidacoches de la cuadra salió a correr a los delincuentes y agarró a uno de ellos.
"Al otro lo agarraron porque el que atraparon batió que se había ido a la Terminal de Río Branco", recordó Balián. A pesar de que dos de los tres asaltantes fueron detenidos, el procesamiento fue por tentativa de rapiña. "A mí me pegaron un tiro, estuve un buen tiempo internado, además de que me tuve que someter a varias operaciones, y a estos delincuentes no les dieron ni tentativa de homicidio ni lesiones personales", concluyó Balián, hablando del fallo judicial de entonces.
Menor muerto era hijo de un policía
El adolescente abatido por un policía el miércoles tras cometer una rapiña era hijo de un efectivo policial, que hasta hace unos años prestaba servicio en la Brigada de Asaltos, según información a la que accedió El País. El padre de Maicol García era compañero del uniformado, perteneciente a ese unidad, que le dio muerte a su hijo. Las fuentes consultadas informaron que el padre de García fue dado de baja hace varios años, por razones que no quisieron explicar. A su vez, informantes del caso dijeron que el policía que mató al joven ya recibió varias amenazas, dirigidas tanto a él como a su familia. En la faz judicial, en tanto, el efectivo policial quedó en libertad, según lo dispuso la jueza del caso Fanny Canessa, quien además confirmó que aún falta la presentación de la carpeta con el informe de Policía Científica, además de la autopsia que se le practicó al joven Maicol García Álvarez. Por su parte, la fiscalía pidió a la jueza la formación de un presumario para continuar estudiando el caso.