MARCELA DOBAL
El contexto actual de suba real del peso uruguayo frente al dólar, acelera la inflación que padecen los hogares más ricos frente a la de los pobres, debido a la distinta composición de sus canastas de consumo, según un estudio de Universidad Católica.
Titulado "Efectos distributivos de la inflación vía la estructura de gasto: Inflación por quintiles de ingreso en Uruguay", el informe -al que accedió El País- constata que los grupos de menores ingresos asignan una mayor proporción de su gasto a bienes transables (que se comercian a nivel internacional), en tanto los de mayores ingresos consumen en mayor medida bienes y servicios no transables, como transporte y enseñanza. "Esto podría indicar que cambios en la evolución del tipo de cambio real (TCR) podrían ser significativos para explicar el encarecimiento relativo de las canastas de consumo", dice el documento, elaborado por los investigadores Silvia Vázquez, Santiago García y el director nacional de Industrias, Sebastián Torres.
Para llegar a esas conclusiones, el estudio indaga sobre la distinta composición de las canastas de consumo en el 20% más pobre y el 20% más rico de la población, partiendo de la base de que "las medidas estándares de inflación como el Índice de los Precios al Consumo (IPC) pueden no reflejar en la práctica el consumo representativo" de distintos quintiles.
De hecho, se señala que "son relevantes las diferencias en la intensidad de consumo entre los diferentes quintiles de ingreso". En particular, los investigadores afirman que esta situación se verifica en el consumo del rubro "Alimentos y bebidas", "al que claramente el grupo de familias de menores ingresos dedica un mayor porcentaje de su gasto (43,5%) en comparación al grupo de mayores ingresos (21,5%)". En rubros como "Transporte y comunicaciones", "Muebles, enseres y cuidado de la casa", "Esparcimiento equipos recreativos y cultural" y "Enseñanza" el grupo de mayores ingresos "asigna un relativamente mayor porcentaje de gasto", dice el informe.
A partir de ello, se constata que los grupos de menores ingresos asignarían una mayor proporción de gasto a bienes transables que la que asignan los quintiles de mayores ingresos, lo que podría indicar que cambios en la evolución del TCR podrían generar efectos distributivos encareciendo relativamente más las canastas relevantes de diferentes grupos de ingresos", afirma el estudio.
Esa hipótesis es testeada y la reflexión final es que las variaciones del TCR "no son neutrales para el encarecimiento relativo de las canastas de consumo de los quintiles extremos".
Para arribar a esa conclusión se analiza la evolución del TCR entre enero de 1991 y agosto de 2009 y su correlato en un indicador de "inflación relativa", que implica la relación acumulada en los últimos 12 meses entre el quintil más rico y el del más pobre. Cuando este indicador crece, la inflación es mayor en los hogares más ricos. Ese fenómeno coincide con los períodos en que el TCR baja.
El análisis encuentra "una relación significativa" donde ante el aumento de los precios de los bienes transables (capturado por el aumento del tipo de cambio nominal y del índice internacional de precios de alimentos) "se encarece relativamente más la canasta de consumo del quintil más pobre".
Del mismo modo, ante expansiones de la demanda interna "se encarecería más el costo de la canasta del quintil de mayores ingresos". Para advertir cambios en la demanda se tomó como indicador aproximado el aumento de la recaudación real del IVA.
En el primer semestre, el TCR cayó 4,8%, según datos del Banco Central, lo que tendría un efecto "progresivo" en la distribución del ingreso. El informe de la Universidad Católica señala que "a la hora de analizar el efecto de la inflación, y los canales de política que operan para su control, se debería estar atento a que no es neutral qué shocks externos o cambios provenientes de la política económica afectan qué precios relativos". Agrega que "los responsables de la conducción económica deberían estar atentos a los aceleramientos de la dinámica inflacionaria ya que estos resultarían `anti-pobre`, así como en particular, aquellos que respondan a depreciaciones nominales y reales".
Cae el dólar en un mercado que tuvo la mayor operativa desde septiembre
La divisa estadounidense comenzó agosto con una leve caída de 0,09%, en un circuito sumamente vendedor que registró la mayor operativa desde el 24 de septiembre del año pasado.
En este contexto, el dólar interbancario fondo se operó a $ 18,402 en promedio, con lo que acumula una depreciación de 8,42% en el año.
Por su parte, el Banco República (BROU) mantuvo inalterada la cotización al público en $ 18,20 la punta compradora y $ 18,65 la punta vendedora.
De acuerdo a lo señalado por los operadores cambiarios consultados por El País, el mercado de la víspera presentó una gran demanda de pesos, que llevó a la divisa a operarse ya en la mañana en $ 18,35. En esos momentos, fueron algunos bancos privados quienes realizaron compras.
Luego estuvo el Banco Central, adquiriendo US$ 11,1 millones, las mayores compras desde el 11 de julio.
Sobre el cierre apareció el BROU, "barriendo" con la oferta existente en $ 18,35, $ 18,40 y finalmente en $ 18,45. Dichas intervenciones evitaron una caída mayor de la divisa, agregaron las fuentes.
A través de las pantallas de la Bolsa Electrónica se operaron US$ 64,7 millones.