Washington | El nerviosismo imperó ayer en los mercados financieros de Wall Street, mientras Estados Unidos se acerca a un eventual impago de su deuda.
Los títulos bursátiles cumplieron una semana a la baja cuando un informe desfavorable sobre el crecimiento económico del país intensificó la ansiedad en el mercado. Los indicadores principales recuperaron algo del terreno perdido en la mañana luego de que el presidente Barack Obama dijo que había muchas maneras de llegar a un acuerdo en el conflicto con los republicanos sobre cómo elevar el tope de la deuda nacional, que debe aprobarse antes del próximo dos de agosto.
Sin embargo, los operadores hicieron algo que en raras ocasiones hacen: vendieron lo que es considerada la inversión de corto plazo más segura del mundo. Por lo general, los inversores compran los viernes bonos del Tesoro de vencimiento breve para colocar su dinero en un sitio seguro en caso de que durante el fin de semana ocurra algo que sacuda al mercado. Pero esta semana, por el contrario, compraron bonos de larga duración ante la inquietud cada vez mayor de que el gobierno estadounidense fuera incapaz de pagar todas sus cuentas el mes próximo.
En tanto, el promedio industrial Dow Jones cerró con una caída de 97 puntos, el 0,8%, a 12.143. El Standard & Poor`s descendió 8,39 unidades, el 0,6%, a 1.292,28 y el índice compuesto Nasdaq se contrajo 9,87 enteros, el 0,4%, a 2.756,38.
Dos acciones descendieron por cada una que subió en la Bolsa de Valores de Nueva York. El volumen consolidado fue superior al promedio y llegó a 4.500 millones de títulos.
El gobierno informó por la mañana que el crecimiento económico se desaceleró en el primer semestre del año a su menor ritmo desde que la recesión finalizó hace dos años.
"Ya casi no queda tiempo", advirtió Obama en la Casa Blanca ayer, y urgió a los estadounidenses a mantener la presión sobre el Congreso para que encuentren una solución. De todas formas estimó que: "no es una situación en la que las dos partes estén a millas de distancia". AP y AFP