Tensa audiencia: la jueza Mota en el banquillo de los recusados

Descargo. "Estuve en la marcha, pero no caminé; no marché", se defendió

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EDUARDO DELGADO

En una tensa audiencia, la jueza Mariana Mota declaró que no participó de la Marcha del Silencio, lo que fue rechazado por los abogados de militares retirados que la recusaron por falta de imparcialidad.

Pocos minutos después de la hora 16 de ayer, la sala de sesiones de los tribunales penales ubicada en el tercer piso de un edificio de la calle Yi estaba atestada de gente.

Allí se desarrollaron las audiencias por las recusaciones que abogados de militares presentaron contra la jueza penal Mariana Mota, a la que acusan de haber perdido la imparcialidad para estar al frente de casos referidos a violaciones de los derechos en la pasada dictadura. Estos abogados sostuvieron que la presencia de la magistrada en la Marcha del Silencio fue el corolario de hechos que demuestran falta de objetividad.

El ambiente se notaba raro, cargado. Es que son muy pocos los casos de recusaciones a jueces y provocan que, como ayer, en la misma sala se encuentren magistrados juzgando a una colega. Con el correr de los minutos, las declaraciones de Mota y los alegatos de los abogados, el clima se tensó. Finalizada la audiencia retornó la calma.

Detrás de una amplia mesa, estaban sentados los ministros del tribunal de apelaciones de tercer turno, Bernadette Minvielle, Eduardo Borges y Julio Olivera.

Frente a ellos se encontraban las partes; por un lado los seis abogados representantes de militares y, por otro, la jueza Mota acompañada de su abogado Antonio Rammauro. En un costado de la sala, estaba la fiscal Ana Tellechea. En un rincón, dos funcionarios escribían en computadora las actas de las audiencias. A todos ellos se sumaron varios periodistas que parados al lado de la puerta presenciaban lo que ocurría.

"No marché". El ministro Borges abrió la audiencia y preguntó a Mota si participó de la Marcha del Silencio del pasado 20 de mayo.

La jueza negó haber participado de esa marcha, sostuvo que estaba en la plaza de los 33 Orientales aguardando a su esposo y que presenció el paso de la marcha. "No fui a participar intencionalmente. Ocurrió casualmente", expresó Mota, mientras los abogados recusantes cruzaban miradas sin dar crédito a lo que escuchaban.

"Usted concretamente, una vez que estuvo en ese lugar, ¿participó en la Marcha, es decir, marchó, caminó?", le preguntó el ministro Olivera. "Presencié la marcha. Estuve en ese lugar. No caminé, no marché", contestó Mota. Después, Borges respondió dudas de los abogado sobre el trámite de una audiencia tan excepcional como la de recusación, ya que era la primera vez que les tocaba participar de una de ellas.

Luego comenzaron los alegatos de las partes, en que se vivieron los momentos más álgidos de la audiencia. Primero hablaron los abogados de los militares: Emilio Mikolic, Graciela Figueredo, Rossana Gavazzo y Gastón Chaves, asistido por Gustavo Bordes.

Todos arremetieron contra la conducta de la jueza en el expediente y señalaron que su presencia en la Marcha del Silencio fue la demostración última de su falta de imparcialidad, lo que le impide seguir tramitando el caso de la desaparición del militante comunista Horacio Gelós, ocurrida en Maldonado en 1976.

Los reproches a la magistrada arreciaron: conducta incompatible, violación de garantías, no abstenerse de una actitud militante, aplicar "derecho penal del enemigo", falta de objetividad y cuestionamientos de la Suprema Corte a su presencia en la marcha, ente otros.

Primero, Mota escuchó estos alegatos de brazos cruzados, con gesto adusto y concentrado. Luego, comenzó a comentarlos con su abogado, quien en un momento interrumpió a una de las abogadas y acusó de "provocaciones" a los recusantes. "No, disculpe, todo lo que sea excesos tratará el tribunal de controlarlo", le dijo tajante el ministro Olivera.

Llegado el turno de la magistrada, su abogado no se ahorró críticas a los alegatos. Recordó que Mota respondió que "no marchó". Pero agregó que sí "comparte y quiere decir con total claridad, la consigna de verdad y justicia; comparte que es un derecho de todos los uruguayos y que es responsabilidad del Estado contribuir al esclarecimiento de los hechos para conocer la verdad y que se haga justicia conforme al marco legal vigente".

Acusó a sus contrapartes de intentar "constituir prueba de futuro frente a la eventualidad de que los hoy testigos pudieran mudar su calidad de indagados y tener así elementos nuevos para recusar a la doctora Mota".

Destacó que la imparcialidad de su defendida "ha quedado sobradamente demostrada". En ese sentido, mencionó que Mota desestimó el pedido de procesamiento de una fiscal a un militar por falta de pruebas, y que no quiere poner a todos los militares en prisión (ver nota aparte). Tras los alegatos, los ministros pasaron en vista el expediente a la fiscal Ana Tellechea, quien tiene 10 días para expresar su posición.

Mientras se aguardaba para firmar las actas de la audiencia, un abogado le dijo a Mota que no tenía nada personal contra ella. Olivera cortó la charla y les dijo que esos temas son para tratar en un bar y no en un tribunal

Después el clima se volvió más apacible, el propio Olivera (el ministro que llegó más recientemente al tribunal) bromeó con que está pagando el derecho de piso en la sede y que por eso le tocaba recoger las copias en el lugar donde está la impresora, tras lo que todos sonrieron.

No tiene el síndrome de aceituna

Antonio Rammauro, abogado de Mariana Mota, dijo que para la jueza "no todo el que viste de verde debe ir preso" y que tampoco tiene "el síndrome de la aceituna, de que todo lo verde oliva le causa algún tipo de reacción". Concluyó que los abogados que la recusaron "se han excedido y agraviado al calificar a la doctora Mota y a todos los que en ésta u otras oportunidades han participado en la Marcha del Silencio". Luego de la audiencia, declaró a los medios que si Mota participara de la próxima marcha "no la inhibiría de seguir en la causa" y que "muchos fiscales y jueces participaron activamente de esa marcha", pero prefirió no decir sus nombres.

"No es casualidad que estuviera allí ese día, y justo a esa hora"

Rossana Gavazzo, aboga-da de cinco militares, expresó en su alegato que Mota "limitó en forma flagrante las garantías" a sus defendidos, a quienes les hacía "manifestaciones en tono de burla y de desagrado cuando éstos respondían alguna pregunta de forma que a ella le disgustaba".

"La Marcha del Silencio se realiza hace aproximadamente unos 15 años, por lo que el contenido de la misma es harto conocido por toda la ciudadanía. No se admite la casualidad de estar justo allí ese día y a esa hora; su presencia confirma su convicción de "verdad y justicia" y de "juicio y castigo a los culpables", agregó.

En tanto, Emilio Mikolic, abogado de dos militares, sostuvo que ameritaron la recusación hechos y "actos procesales", que "evidenciaban la total falta de imparcialidad de Mota en el caso".

Acotó que su concurrencia a la Marcha del Silencio y su contacto en ella con abogados denunciantes son "un corolario, o más bien, una confirmación" de su falta de imparcialidad.

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