REBAR
URUGUAY, CAMPEÓN DE AMÉRICA! Es imposible omitir la referencia a ese grato acontecimiento. Pero, ¿cómo escribir la columna? ¿Cómo titularla; a quién dedicarla? ¿Al equipo todo, generalizando? ¿Al maestro Tabárez, catedrático de Dirección Técnica y psicólogo de vestuario? ¿Al "nene" Muslera, el "Harry Potter" del arco? ¿A Lugano, el capitán, y su asistente de lujo, Coates? ¿Al dúo de los Pereira, o al de Arévalo Ríos y Diego Pérez, que corrieron, defendieron y atacaron durante todo el partido del domingo 24? ¿Y Cáceres, Martín, que luchó y luchó hasta el fin? La lista es larga, tanto que no tengo espacio para mencionar a los que entraron por unos minutos, y a los que permanecieron en el banco, sin jugar, ansiosos... porque estos, que la miraron de afuera, no son de palo.
Para distenderme un tanto del lío en que me metí, pongo de fondo musical a Goyeneche, pero no tardo en retomar el tema de los títulos probables. "En el Día del Padre, lució el "Tata" González"... "Luisito Suárez, el mejor de la Copa; tomate ésa"... ¿Y Forlán? De su último año, en que se empañaron todos los brillos de Sudáfrica, hasta esta resurrección, ¿qué decir?...
En la voz de "El Polaco", renace un tangazo de los años 40: "El milagro".
"Nos habían separado/ los errores del pasado,/ corazón..."
¡Tá! ¡Ya está!... Los goles errados que fueron. Me contagio de la hermosa poesía de Homero Expósito: "Y gritábamos unidos/ lo terrible del olvido, sin razón/. Y luego se pregunta el notable letrista, ante el rescate de una pasión: ¿Para qué recordar las tristezas?"... Y completa: "Si es amor, corazón y regresa/ hay que darse de nuevo al amor".
Algo de esto nos pasó con el "Cachavacha". Respetando al autor de los bellísimos versos, aquí va una parodia adaptada al entusiasmo que se vive:
"Nos tenían amargados/ los laureles opacados/ de Forlán. Y la hinchada preguntaba/ por sus goles, que no estaban/ ¿Dónde están?/ Y llorábamos unidos/ porque el crack caía al olvido, sin pensar/ que cuando haya una celeste/ y sea mucho lo que cueste/ los gigantes volverán. Y quedamos a la espera/ de que al fin nos resurgiera/ por milagro, ¡EL GOLEADOR!...
"Y otra vez, ilumina la historia/. La emoción de la gloria, volvió/. Y hemos visto que renace la alegría/ del gran pueblo que en las calles se volcó/... ¿Para qué recordar la agonía/ de los días sombríos, sin sol?/ Si es Forlán el que anota y ansía/ que las tardes no pierdan su GOL!!!"
Telón rápido: se vienen las lágrimas, que asoman entre la brisa celeste del alma.