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RODOLFO SIENRA ROOSEN

Las desavenencias frentistas tendrán su carnaval. En noviembre el Frente Amplio está de elecciones internas. Algunos, que confunden al partido de gobierno con el gobierno mismo, le dan una trascendencia que no tienen, pero habrá bailongo cuando cada integrante de la coalición salga a marcar su impronta.

El Partido Comunista ya largó. Los bolches se presentan con el disfraz del Pit-Cnt y su carta de presentación es la oposición a la Zona de Libre Comercio con Estados Unidos, dirigida por un "Comité de defensa de la soberanía", como el que se formó para plebiscitar la reforma del agua -que prosperó en votos pero que ni se cumplió ni se va a cumplir- o para el referéndum contra la ley que posibilitaba en las condiciones más tímidas que concebir se pueda la asociación de la empresa estatal con privados y que el Frente -cuyos Senadores la redactaron- finalmente impugnó, mientras desde el gobierno autorizados voceros proclaman las bondades de la antes repudiada privatización.

Los bolches van con viento de cola. En el reparto les tocó el Ministerio que ejecuta el Plan de Emergencia, eligiendo beneficiarios de la asistencia estatal que, para solaz de boliches y almacenes, aumenta la venta de vino los días de pago. El vino viene con votos. Además dominan la cúpula sindical. Son hipócritas, pero el disfraz no disimula al disfrazado. Aietta y García Jiménez no hubieran podido reclamarle al Pit-Cnt "sacate el antifaz, te quiero conocer": son ellos y sufren la enfermedad incurable del prejuicio ideológico.

En realidad lo que es un atentado contra la soberanía nacional es oponerse a la Zona de Libre Comercio. La explicación del Dr. Sanguinetti la entendería Minguito: Uruguay, como país chico y pobre de recursos quedaría a merced de las decisiones de Brasil -de ese Brasil distante, multilateral y globalizado a que se refería en la interpelación el Dr. Abreu, que nos manda un Canciller a vendernos espejitos y de acuerdo con el nuestro nos amenaza con echarnos del Mercosur- y de una Argentina con quien tenemos una pésima relación. Si fracasara el acuerdo, en un mano a mano, Argentina nos aplasta y tiene todo para ello, desde cerrarnos las fuentes de energía hasta destrozar la temporada turística.

¿Qué podemos esperar, se preguntaba con razón Abreu, de un Kirchner que nos manda a la Corte de La Haya y que antepo-ne el derecho de reunión al de libertad?

Lo importante es tener todos los caminos posibles abiertos ¿o todavía no se entendió que el interés comercial no tiene nada que ver ni con la amistad ni mucho menos compartir las políticas estadounidenses?

El Pit-Cnt es un instrumento del comunismo. Está en todas. Hace campaña por la "anulación" de la Ley de Caducidad, pero la señora Arismendi, siendo Secretaria General del Partido, recibió seis veces en su casa al General Bertolotti ya designado Comandante en Jefe del Ejército según lo afirma un periodista en un libro de reciente aparición. Sataniza el acuerdo con Estados Unidos, pero la misma señora, ahora Ministra, da su parecer contrario al del Presidente, aunque -eso sí, no faltaba más- atornillada al sillón.

También anunció que el Partido no hará campaña electoral con el Plan de Emergencia, pero el dinero lo administran ellos.

No tiene gracia apuntarle que "tu risa me hace mal" ni pedirle "mostrate como sos..."

"Es innecesario preguntar al Pit-Cnt "decime quién sos vos, decime dónde vas, alegre mascarita". Son los bolches disfrazados".

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