
|
||||||||
JUAN ORIBE STEMMER
Se cumplen 114 años desde la inauguración del edificio de la Estación principal del Ferrocarril Central del Uruguay. El "Libro del Centenario" destacó que el Ferrocarril Central había contribuido "al embellecimiento y al engrandecimiento asimismo edilicio de Montevideo, con las vastas construcciones de su Estación Central, que ocupan en conjunto varias hectáreas, desde el nacimiento de la Rambla Sud-América -calle Río Negro desde Miguelete- hacia Mántaras. Forma cabeza del conjunto la magnífica estación Central".
El nuevo edificio fue inaugurado el 21 de julio de 1897 y constaba de las oficinas de la Administración, Tráfico, Ingeniería, Telégrafo, Contaduría, Directorio Local, y un amplio andén de cuatro plataformas con siete vías de entrada y salida de trenes. El Libro de Centenario (publicado en 1925) dice que había sido considerada "monumental y hasta excesiva en la fecha de su inauguración, hoy va resultando insuficiente para el movimiento general del país, que ella concentra y esparce".
El edificio fue inaugurado en una coyuntura poco alentadora. A los coletazos de la crisis económica global se sumaba la Revolución de 1897. En marzo, partidas de revolucionarios blancos comandados, una de ella por Aparicio Saravia y la otra por Diego Lamas, habían irrumpido en territorio nacional reclamando derechos civiles y reforma electoral. Al desarrollo económico se unía el desarrollo político que culminaría en la Constitución de 1918.
A pesar de esa coyuntura, la sociedad uruguaya cruzaba el umbral de una nueva época. Las obras del nuevo de Puerto de Montevideo fueron inauguradas el 18 de julio de 1901 (se cumplen ahora 110 años) y se inauguraron en 1909. El movimiento de cargas del puerto pasó de 958 mil toneladas en el año 1880 a 1,6 millón en 1910. En 1891-1892, el ferrocarril movió 577.107 pasajeros, 366.048 toneladas de carga y 151.736 cabezas de ganado. Dos décadas después, ese tráfico fue de 2,2 millones de pasajeros, 1,6 millón de tonelada de carga y 1,8 millón de cabeza de ganado. Era otro Uruguay.
Nuestro país se desarrollaba impulsado por la trilogía fundamental de la Revolución Industrial: el hierro y luego el acero; la máquina de vapor, que impulsó a los ferrocarriles que conectaron el campo con los puertos, y a los buques de carga que transportaron esa producción a ultramar; y el desarrollo tecnológico. A lo que se sumó el capital inglés. El milagro del primer batllismo tuvo una sólida base económica.
Hoy, el noble edificio de la Estación Central y sus construcciones auxiliares se tambalean al borde de la ruina. Predominan la suciedad, el abandono y el deterioro debido a la falta de un mínimo de mantenimiento. Varias de las estatuas que adornaban su fachada están rotas, su estructura de hierro, al aire, comienza a oxidarse. Un proceso fatal si no se ataca a tiempo. Ese panorama es el testimonio de una clase política indiferente, de una burocracia incapaz y, sobre todo, de la falta de cultura de una sociedad sin amor por su patrimonio histórico. La Estación fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1975, una verdadera garantía...
"Un patrimonio histórico y cultural al borde de la ruina".










El ex presidente de facto se encontraba en arresto domiciliario y dejó de existir a las 5:20 horas cuando sufrió un paro ...
Hay por lo menos tres versiones de Jorge Larrañaga, y las tres las expone en el curso de esta entrevista. Está el Larrañaga ...
El presidente del Centro Militar dijo que Fernández Huidobro "conoce más el tema" de la Defensa Nacional que "cualquier otra ...
El pintor que se cuelga un pañuelo palestino y habla de arte en las escuelas es el policía que diseña y comanda los ...
Entre 60 y 100 niños desnutridos y sin asistencia estatal desperdigados en seis asentamientos y más de 1.000 menores con bajo ...