El rescate de la ruina del Barrio Histórico de la Colonia del Sacramento -que fuera por un siglo la manzana de la discordia entre las coronas de España y Portugal- fue una empresa ejemplar que en 1995 fue reconocida por Unesco, al incluirlo en la lista del Patrimonio de la Humanidad.
Los buenos resultados del trabajo de salvamento crean sus propios dilemas y desafíos. Un experto español que visitó el Barrio Histórico recientemente, señaló que existen "enclaves que son centros patrimoniales donde la población residente ha sido expulsada, entre comillas, porque la declaratoria ha fomentado la especulación. El costo del suelo aumentó y la gente humilde prefiere vender su propiedad y salir de allí" (El País, lunes). Algo que podría generar el peligro de que los espacios vaciados sean llenados por la especulación inmobiliaria y el desarrollo turístico mal planificado, con dañinas consecuencias.
El experto advirtió que el Barrio Histórico está al borde del desastre, "no porque haya mucha presión, sino porque los mecanismos de salvaguardia deben ponerse cuanto antes". La renuncia de nueve miembros del Consejo del Barrio Histórico de Colonia tampoco contribuye a tranquilizar la opinión pública.
El Intendente de Colonia, Walter Zimmer, publicó una solicitada en los medios de prensa locales donde, luego de sostener que la Colonia del Sacramento no está en riesgo de ser excluida de la lista del Patrimonio de la Humanidad, reconoce que sí debe responderse ante Unesco con la elaboración del Plan de Gestión "que desde 2002 no se ha hecho".
Parecería que un plazo de más de ocho años para elaborar el esencial Plan de Gestión es más que suficiente.