Cuanto más lejos, mejor

Cuando el senador comunista Eduardo Lorier abandonó el recinto parlamentario para no votar la ley de Participación Público-Privada (antes "asociación"), se llevó consigo el 6.5% de los votos registrados en las elecciones nacionales. Pero en ese esmirriado porcentaje que se opuso a la voluntad del 93,5% de los representantes del espectro político nacional, se encontraban las principales autoridades del Pit-Cnt, una vieja e incondicional institución camarada, aferrada a una ideología que, prácticamente en todo el mundo, se hizo trizas bajo los escombros del muro de Berlín en el ya lejano 1989.

No es casualidad; dogmáticos cuadrados por naturaleza (el catecismo bolche les impide pensar por un minuto que, tal vez, la razón o la solución la tenga alguien que piensa distinto), se aferran a recetas perimidas e insisten con sus banderas que van desde la lucha (y el odio) de clases hasta la estatización de los hormigueros. Y mucho más cuando en pocos meses (seguramente en octubre) la central sindical realizará su congreso y las refriegas por el poder dentro de ella serán muy duras.

El proyecto de ley de Participación Público-Privada (PPP), es imprescindible para el país. Busca de alguna manera atenuar el formidable atraso que existe en materia de infraestructura (sobre todo carreteras, vías férreas y puertos), de allí que la unanimidad de votos que logró en el Senado con Lorier afuera, sea un mensaje altamente positivo: gobierno y oposición, juntos, apostaron por buscar mecanismos que permitan asegurar la conectividad entre los centros de producción (y el desplazamiento de personas) y las terminales de salida al mundo, porque el comercio internacional es fundamental para cualquier nación. Solo cabe esperar que en su regreso a la Cámara de Diputados el proyecto tenga rápida consideración y se convierta en ley a la brevedad.

Porque en estos momentos el panorama es alarmante y corre el riesgo de ser peor. El mero paso del tiempo juega en su contra. El 50% de la red vial existente está en condición mala o regular, salvo la zona sur que une Colonia con los destinos turísticos del este. El ferrocarril tiene una presencia entre mínima y cero, aunque la industria forestal crece en forma extraordinaria y la agricultura se encuentre en su máximo esplendor. La capacidad portuaria de Montevideo está prácticamente colmada, pese a lo cual la construcción de la segunda terminal de contenedores es una quimera. El crecimiento del puerto de Nueva Palmira, con un potencial enorme por su zona de influencia, se encuentra limitado por la falta de dragado del Martín García, su canal de acceso. Qué va a ocurrir con el puerto de aguas profundas de La Paloma es, desde hace años, tema obligado de conversaciones y anuncios, pero nada más. Y la lista podría incluir también las telecomunicaciones y la energía, dos rubros donde las carencias son visibles.

Embargada su opulenta recaudación presupuestal -mientras el viento de cola de la economía siga soplando…- en salarios, subsidios y prestaciones sociales (de la Reforma del Estado ya no hablamos), el gobierno apostó a la Participación Público-Privada o, más bien, a la inversión privada para hacer frente a las obras de infraestructura que no podía hacer por falta de rubros. Se olvidó que las palabritas "capital privado", producen sarpullido y son un pecado irredimible para los influyentes sectores marxistas de la coalición.

Es una alegría saber que el gobierno se ha despegado de ellos. El atraso ideológico es el padre de todos los atrasos. Si no se asume que el mundo ha cambiado y exige soluciones rápidas y modernas para sus desafíos, estamos condenados a vivir la nostalgia de regímenes que han sucumbido hace decena de años o de otros que han pagado muy cara su ceguera ante la realidad. La oposición ha demostrado que en temas que juegan en beneficio del país no solo no tiene inconveniente, sino que apoya abiertamente las propuestas del gobierno. Eso para Mujica es un mensaje clarísimo a la hora de negociar los apoyos internos de su coalición, cada día más problemática y contradictoria. Y es muy bueno para el país.

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