En los últimos días, la hipotermia mató seis personas. El crudo invierno y la omisión del gobierno se sumaron para que se concretara esta tragedia. Un gobierno adicto al autobombo, proclamando cuánto se preocupaba por los más necesitados e impulsando al Mides (Ministerio de Desarrollo Social), pero que luego se movió muy lentamente frente a una tragedia anunciada, completa su lamentable gestión al saberse que no demoró, sino que sencillamente no actuó, frente al caso de un bebé de 56 días que en Bella Unión murió por "severa desnutrición".
¿Este es el Uruguay que quieren? Cuesta encontrar algo de sensibilidad oficial de cara a un bloque que encapsula a la ministra de Desarrollo Social, Ana Vignoli. Una señora que no considera que debería renunciar a pesar de las rechinantes fallas de su gestión.
La Comisión de Población y Desarrollo de la Cámara de Diputados está integrada por seis legisladores oficialistas y cinco de la oposición. Ese era el ámbito donde tuvo que dar sus explicaciones la señora Vignoli. Ante la pobreza de las mismas, un núcleo de diputados de la oposición presentó una moción para declarar esas palabras insatisfactorias. La declaración no devolvería la vida a los fallecidos pero por lo menos podría impulsar cambios en el Gabinete, podría sacudir la modorra burocrática. En ese momento, los diputados del Frente Amplio ausentes en la reunión, aparecieron como por arte de magia y devolvieron la mayoría al oficialismo. Acto seguido, levantaron sus manos para aprobar una increíble declaración de respaldo a la ministra. Como si nada.
Fue entonces que se escuchó exclamar a un decepcionado legislador opositor: "es la mano de yeso".