YOUNG | DANIEL SOSA VIGNOLO
Un hombre mayor de edad confesó, tras varios interrogatorios, la autoría del crimen de un sereno de 52 años en las afueras de la ciudad de Young.
Luego que la Policía detuviera a cuatro personas, dos mayores y dos menores, tras una serie de allanamientos, este individuo confesó ser el autor del brutal homicidio.
Tras estas actuaciones la Policía da por aclarado este crimen, aunque hasta última hora de ayer se continuaban las actuaciones judiciales.
El hecho sucedió en la madrugada del jueves, cuando fue encontrado el cuerpo de José Luis Rodríguez Olivera de 52 años, oriundo de Tacuarembó, con varios golpes en la cabeza.
Según informaron fuentes policiales a El País el hombre se ocupaba de trabajos zafrales o changas y vivía en una habitación extremadamente humilde construida de maderas de descartes, lugar donde se produjo el homicidio.
La jueza subrogante Bettina Duther ordenó el traslado del cuerpo a la morgue local y realización de la autopsia por parte del forense.
La Policía pudo establecer que Rodríguez Olivera había llegado a Young pocas horas atrás, acordando trabajar en el aserradero donde le ofrecieron la habitación para quedarse, empresa ubicada un kilómetro al sur de la ciudad.
La precaria habitación fue violentada desde afuera y el agresor le dio muerte con una maceta o martillo, además de producirle varias heridas en el abdomen con un objeto punzante. En la víspera la justicia procedió a la citación de todo el personal del aserradero, estimando las fuentes que el móvil no sería el robo.
Desde un primer momento la investigación prácticamente había descartado como móvil el robo, lo que horas después se confirmaría, dado que la motivación del crimen habría sido pasional.
"Estamos conmovidos por este hecho, hemos tenido que concurrir a declarar todos al juzgado", precisó a El País el dueño del aserradero.
Si bien la jueza del caso no se pronunció en la pasada jornada, la Policía da este caso como cerrado.