Es increíble lo que se aprende viendo cine. Esta tercera entrega de la franquicia de los Transformers permite averiguar que el Proyecto Apolo fue una respuesta de la administración Kennedy al hecho de que una nave extraterrestre se hubiera estrellado en la Luna, que Neil Armstrong fue el primer hombre en contemplar el artefacto en cuestión, y que la catástrofe de Chernobyl también tuvo algo que ver con él.
Establecidos esos datos iniciales, la película permite confirmar que Michael Bay es un autor cinematográfico con un estilo personal. Los rasgos de ese estilo serían los siguientes: 1) Una amenaza de dimensiones cósmicas sobrevuela nuestro planeta. 2) Los primeros efectos del item anterior implican explosiones, cosas que se rompen y otros estropicios. 3) Las fuerzas de defensa de los Estados Unidos se despliegan para poner las cosas en su sitio, aquí con la ayuda de algunos robots alienígenas de buen corazón. 4) La batalla final involucra otras explosiones y otros estropicios, con héroes musculosos que corren en grupo y en cámara lenta hacia la cámara mientras las cosas se siguen rompiendo. 5) Terminado el combate, el humo se disipa y la bandera de las barras y las estrellas, aunque un tanto chamuscada, continúa flameando.
Un rasgo a colocar en el haber del director Bay: parece haber pensado efectivamente su película en función del uso del 3-D. Por supuesto, los efectos especiales son también muy vistosos.
TransfoRmers 3: EL LADO OSCURO DE LA LUNA
ficha
EE.UU. 2010. Título original: Transformers; Dark of the Moon. Director: Michael Bay. Guión: Ehren Kruger. Fotografía: Amir Mokri. Intérpretes: Shia La Boeuf, Rosie Huntington-Whiteley, John Turturro, Patrick Dempsey, Frances McDormand, John Malkovich.
atención a...
que los millones invertidos no hayan permitido comprar un buen libretista. Sería interesante saber cómo el personaje de LaBoeuf, a quien los villanos controlan con un artefacto colocado en su muñeca, se libera de él. Quizás, simplemente, la escena se perdió en el cuarto de montaje.