Javier GarcÍa
Fue una semana normal, el gobierno hizo lo que mejor sabe: anuncios. Es un gobierno "anunciativo". El progresismo oral colma de títulos los medios de prensa, pero poco o nada hace.
Mujica empieza a consolidar una imagen de la cual será difícil que se desprenda. Vive del anuncio espasmódico, sin análisis, y de aquel "como te digo una cosa" se traslada a "no importa lo que te digo", o lo que es peor para un presidente se empieza a instalar: "no importa lo que digas".
No hay que viajar muy lejos para atrás, porque si fuéramos a la campaña electoral el agujero sería importante al contrastar lo que dijo antes con lo que no ha hecho ahora. Veamos sólo esta semana.
El proyecto Aratirí es una incógnita para la gente, lo que es entendible por la poca información pública y lo técnico del tema, pero es grave que también lo sea para el gobierno. Tres ministros reunidos para preparar la interpelación que hará el diputado Amarilla llegaron, junto a la bancada oficialista, a la conclusión que falta información. Quiere decir que los empresarios indios se los fumaron en pipa, porque a esos sí que no les falta información, los únicos que tienen claro el tema son los que van a sacar suculentos réditos económicos de nuestro suelo, mientras a nuestros ministros les falta información.
Impuesto a la tierra: anuncios todos los días: OPP vs Economía, Mujica vs Astori. Lo que no pudo el subsecretario de Mujica en el ministerio de Economía que estuvo hace unos meses por renunciar, lo pudo la OPP y el Partido Comunista, que fue imponerse al astorismo. La política económica tiene nuevo jefe que es el director Frugoni de la OPP, el vicepresidente quedó relegado a funciones protocolares. Anoto que desde la oposición cometemos el error de adelantarnos a opinar mientras están en plena lucha interna, lo cual unifica al FA. A veces esperar es lo mejor, allí aparecen las diferencias profundas.
Del Plan Juntos, el de viviendas sociales, no se ha visto un solo ladrillo, anda una comisión del Senado analizándolo. No sale no por culpa de la oposición, porque las mayorías son del gobierno, sino porque es una improvisación y porque la interna frentista es feroz.
Podríamos hablar del plan para AFE, que sin conocerse ya generó diferencias entre Mujica y los socialistas.
Como nada se concreta, el presidente no tuvo mejor idea que plantear que Uruguay viviera en asamblea permanente y que un gobierno colegiado de 3 millones de uruguayos decidiéramos sobre todo: Aratirí, la Marihuana, el aborto, las dunas del Cabo Polonio y si se cuadra la ley de Caducidad y el voto consular de nuevo.
No son plebiscitos consultivos son los plebiscitos "evasivos", porque lo que está claro es que el gobierno que fue electo para decidir se evade y no quiere hacerlo.
Mujica es folklore y chacra, es boina y la perra Manuela, es el quincho de Varela y es el "puédamos", es el "tá" y "como te digo una cosa", pero primero que nada es presidente por cinco años, de los cuales lleva la cuarta parte y le llegó el momento de decidir, que para eso pidió el voto y ahora no puede devolverlo.
No es un gobierno progresista, es gobierno papelón.