ÁLVARO CASAL
La calidad de un museo se puede medir de diversas maneras. Una de ellas es la calificación valorativa que le otorgue un organismo especializado y respetado.
En tal sentido, corresponde señalar que en acto a realizarse el sábado 2 de julio, el Museo del Carnaval recibirá el premio con que el Comité Nacional del ICOM (Consejo Internacional de Museos) destaca cada año a una institución uruguaya por su calidad museística.
El Museo del Carnaval, aunque fue fundado hace tan sólo un lustro, ya ha recibido más de 200 mil visitas y se ha impuesto como un proyecto que conserva, exhibe, difunde y valora una parte muy estimable del patrimonio cultural del país.
Algo por lo que ya en el año 2009 obtuvo el estimable VI Premio Internacional Reina Sofía de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural, organizado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, la cual advirtió, como ahora también lo hace el ICOM, que ha sabido sostener un legado vivo del proceso histórico de mestizaje y creación cultural (no olvidar el candombe) en el que convergen las dimensiones local y global.
Estamos pues ante un ejemplo de cómo están evolucionando muchos museos uruguayos que, exponiendo temas muy nuestros, van alcanzando nuevos logros.
Muchas veces a través de esfuerzos mancomunados como el del pasado 8 de junio, cuando en el Museo de la Casa de Gobierno se concretó el 6º Encuentro Nacional de Profesionales de Museos, con apoyo y auspicio del MEC, ICOM, Fundación ILAM y Unesco.
Allí se encaró desde varios enfoques, un tema clave del momento: "Museos y Turismo, una necesaria alianza estratégica".
Pero todavía queda un largo camino por recorrer. Vemos, por ejemplo, que han desaparecido museos (como el policial) y otros lucen relegados (como el Museo Histórico Nacional, al que aparentemente el Ministerio de Educación y Cultura no brinda todo el apoyo que necesitaría para hacer funcionar correctamente los museos y casas que de él dependen). La "Casa de Lavalleja" sencillamente no abre: hace años que se la describe como cerrada por reformas y varias casas históricas de Montevideo están más días sin abrir sus puertas que con ellas abiertas.
Y eso que estamos en ocasión de fastos invocando el bicentenario de los primeros pasos dados para que se fuera concretando lo que luego llegaría a ser el Uruguay independiente. Circunstancia en la que habría que facilitarle a los compatriotas la posibilidad de acceder con espíritu valorativo y crítico, a ámbitos donde existen registros únicos, tangibles e intangibles, de aquellos tiempos decisivos para nuestra nacionalidad.
Pero a pesar de algunos altibajos, la museística nacional da pasos positivos. Hay bastante más de cien museos, distribuidos por todo el país. Algunos, aunque casi recién nacidos, ya son respetados fuera y dentro de fronteras, como ocurre ahora con el Museo del Carnaval, primera institución cultural uruguaya administrada bajo la forma de fideicomiso y que se apresta a recibir el premio ICOM.