En representación de los países de América Latina y del Caribe (Grulac), la embajadora de Uruguay en Ginebra, Laura Dupuy Lasserre, asumió ayer por un año la presidencia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
La embajadora recordó que su padre fue preso político y torturado en dictadura (1973-1985). Estimó que su designación "es un homenaje para mi familia y para todos aquellos" que han sufrido la dictadura "tanto en Uruguay como en los países de nuestra región"
Diplomática de carrera desde 1992, Laura Dupuy Lasserre se ha ocupado de temas que vinculan los derechos humanos y el medio ambiente, pero también de cuestiones de comercio y niños, incluyendo actividades en Ginebra y en la Organización de Estados Americanos (OEA), indicó el presidente saliente del Consejo, el tailandés Sihasak Phuangketkeow.
La presidencia de este Consejo se renueva todos los años y surge de uno de los cinco grupos regionales en que se organizan los 47 Estados que lo componen, los cuales son seleccionados por el voto secreto de la Asamblea General de la ONU, cuyo tercio se renueva anualmente.
América Latina y el Caribe cuentan con ocho escaños en este Consejo. Brasil y Argentina fueron ahora reemplazados por Costa Rica y Perú, mientras que a Chile se lo aprobó para un nuevo ciclo de tres años. Prosiguen Ecuador, Cuba, Guatemala, México y Uruguay.
El Consejo sesiona diez semanas al año, repartidas en los meses de marzo, junio y septiembre, aunque suele convocar sesiones especiales, como ocurrió últimamente con Costa de Marfil, Libia y Siria, que ha ocasionado necesidades financieras y de personal por parte de la Alta Comisionada de la ONU para Derechos Humanos, que se encarga de implementar las decisiones.
La flamante presidenta del Consejo deberá afrontar durante su gestión el caso de Sri Lanka, donde hace dos años fueron asesinados 30.000 civiles, presuntos crímenes de guerra cometidos por el gobierno de Colombo.