Antonio Mercader
El 19 de junio, inminente aniversario del nacimiento de Artigas, ya no es lo que era desde que el gobierno de Tabaré Vázquez intentó convertirlo en "la única fecha conmemorativa por parte del gobierno nacional".
Así quedó etiquetada en un infeliz decreto del año 2006 que pretendió opacar otras efemérides -18 de julio y 25 de agosto, por ejemplo- para concentrarlo todo en la fiesta del prócer.
Si bien exaltar la memoria de Artigas no era mala idea, el problema es que Vázquez le adjuntó a ese día nada menos que el tema de los desaparecidos y una mención al "Nunca más" para que "el país pueda mirar el futuro y encontrar los caminos de reconciliación nacional". Esa ensalada de objetivos insertados en un mismo decreto generó una confusión que desnaturalizó el calendario de fechas patrias.
Mezcló el 19 de junio con temas políticos que continúan espoleando el debate.
La pulsión de Vázquez por quebrar la tradición y refundar los símbolos históricos concluyó en un enredo mayúsculo. Según el decreto, el natalicio de Artigas debía servir además para ambientar "un festejo que una el civil con el militar". Por desgracia, pasó todo lo contrario puesto que en sucesivos 19 de junio la mayoría de los dirigentes políticos, incluidos los de la coalición de izquierda, optaron por faltar a la cita al tiempo que se suscitaba más de un roce con los uniformados.
Para colmo, se dispuso que en esa fecha debía realizarse el único desfile militar anual en presencia del presidente de la República aunque sin aclarar si la exhibición se haría en el Sauce como era costumbre, o en Montevideo. Toda una confusión urdida en torno a aquel 19 de junio de 1764, el día en que llegó al mundo el hijo de Martín Artigas y Francisca Arnal.
De esa manera, el significado de la fecha se fue destiñendo en perjuicio de lo que debería ser una organizada evocación de la trayectoria de Artigas. En vez de perder el tiempo y embrollar las cosas con esos intentos de entreverar su recuerdo con la política menuda hubiera sido mejor concentrarse en la exaltación de su obra. Vencedor en Las Piedras, caudillo democrático del pueblo que lo acompañó en el Éxodo, criollo de ley, protector de los débiles e indomable en su afán de libertad, señaló el camino de la definitiva independencia del país.
Las Instrucciones del Año XIII en particular merecerían mayor estudio y comprensión sobre todo por la intransigente concepción liberal que las anima. Allí, Artigas proclamó el principio de la libertad política y religiosa "en toda su extensión imaginable" al tiempo que se pronunció a favor de la libertad de comercio. También alertó sobre los riesgos del "despotismo militar" ante el cual, ad- virtió, debían alzarse "trabas constitucionales" que aseguraran la vigencia de la soberanía popular.
En esa línea, cada 19 de junio debería servir para reflexionar sobre el pensamiento artiguista plasmado en frases como aquella en donde afirmaba que "mi autoridad emana de vosotros y cesa ante vuestra presencia soberana". Una frase que deberían meditar quienes aquí y ahora sostienen todavía que se puede desconocer la voluntad de las mayorías.