Los funcionarios del Hospital Italiano se movilizaron ayer hasta la residencia presidencial de Suárez -donde sesionó el Consejo de Ministros- para manifestarse sobre la situación del centro asistencial, que fue intervenido por el gobierno hace un año ante los problemas económicos que atravesaba.
En 15 días terminará el plazo legal de la intervención y los trabajadores reclaman que sea la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) la que se haga cargo de la gestión del hospital o se permita una asociación público-privada.
Los interesados en asumir la gestión del Italiano son las mutualistas Casmu, Círculo Católico y Universal.
Los funcionarios destacaron que durante todo este año de intervención, el Estado fue el que "garantizó la asistencia y la fuente de trabajo" y demostró así que el hospital "es viable". Sostienen además que con el Estado se estabilizó el hospital y se hicieron mejoras en la parte edilicia, "cosa que durante años las distintas comisiones de italianos no hicieron", recordaron los trabajadores en un comunicado.
El dirigente del gremio de funcionarios del Hospital Italiano, Federico Agosto, destacó que en caso de que ASSE se hiciera cargo de la gestión se contemplarían los derechos de los trabajadores, les daría estabilidad y mejores sueldos.
Mientras los funcionarios protestaban afuera de Suárez, adentro, en la reunión del gabinete, el ministro de Salud, Daniel Olesker, dejó en claro que aunque el Hospital Italiano pase a manos de ASSE, el personal del centro asistencial no pasará a ser incluido como funcionario público.
Agregó que el Ministerio de Salud Pública (MSP) ya tiene elaborado cómo terminar esa intervención, aunque no se conocieron más detalles.
Agosto recalcó que el hospital está funcionando a pleno, pero se han rechazado pacientes por falta de personal que prefiere sueldos "más atractivos". El Italiano tiene hoy alrededor de 500 funcionarios.