Movidas blancas

Francisco Faig

La anunciada renuncia de Lacalle a la presidencia del Directorio de hoy por la tarde no es el único episodio que señala cambios en el Partido Nacional.

Están los "movimientos de los coroneles". Se trata de las distintas iniciativas de diputados e intendentes blancos en el sentido de conformar espacios nacionales que no responden, necesariamente, a las estructuras sectoriales que ya existen en torno a Alianza Nacional y Unidad Nacional. Los coroneles se sienten con respaldo electoral y trayectoria política como para ser generales prontamente, al precio, incluso, de pasar a retiro a algunos de los actuales barones partidarios.

Ha sido claro Lacalle Pou, por ejemplo, en su voluntad de abrir su propio camino al senado. En estos meses se ha profundizado la dimensión nacional de su sector, con apoyos de distintos diputados en todo el país. José Carlos Cardoso también ha avanzado en su propio camino de transversalidad. De forma general, la contundencia del debate sobre la ley de caducidad en la cámara baja mostró, claramente, que hay varios diputados de primera línea que naturalmente aspiran a ocupar mayores responsabilidades partidarias.

A eso se suma que hay intendentes ya reelectos, de abrumadores apoyos electorales en sus departamentos -en Colonia, Soriano, Río Negro y Flores, por ejemplo- que también empiezan a presionar por sus espacios nacionales para 2014. La formación del grupo federación en torno esencialmente a intendentes de la zona Este, a los que se sumó Paysandú -integrantes de Alianza Nacional- que reivindican su propia expresión electoral al senado aunque sigan apoyando la precandidatura presidencial de Larrañaga, forma parte de igual modo de estos fuertes realineamientos internos.

Finalmente, los blancos se aprestan a recibir al senador Saravia. Con su lógica de "patria grande", Saravia razona en términos de alianzas suprapartidarias -frente republicano de blancos, colorados e independientes para vencer al Frente Amplio. La defectuosa traducción interna ha sido que, con su aporte, Saravia revigorizará el (mal llamado) "polo de izquierda" blanco.

Todo indica que será el senador Heber quien suceda a Lacalle. Es unánimemente reconocida su bonhomía, su capacidad de negociación y su voluntad conciliadora. Tendrá a disposición una plataforma hecha de la renovación de tareas y del funcionamiento partidario. Profesionalización de la comunicación del partido; exigente calendario de actividades colectivas; medios para una mayor inserción social; asesoramiento técnico a las tareas legislativas: son algunas herramientas con las que contará Heber. Y las precisará a todas.

Porque si bien es cierto que todo este reordenamiento interno abre el abanico de opciones y por tanto, favorece la diversidad electoral que precisan los blancos para ganar apoyos en la opinión, también es verdad que puede poner en riesgo la coherencia necesaria para presentar una alternancia creíble a la izquierda en 2014. Y, se sabe, los blancos no están solos: los colorados también compiten por ser protagonistas de esa alternancia.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar