Javier GarcÍa
Es de una gravedad institucional mayúscula. Dos medios de prensa afirman esta semana que el presidente denunció en el Consejo de Ministros que: "Ha habido reuniones, hay gente por ahí que está haciendo creer que hay una situación de desgobierno en el país para que yo me vaya". Astori confirmó la noticia. Mujica se refiere a gente del gobierno y por lo tanto del FA. Por quien lo dice y el lugar donde lo hace es una acusación de carácter institucional: se lo dijo a sus ministros. Si fuera verdad la existencia de estas reuniones y parece que el presidente tiene la información precisa, las mismas son de un golpismo decidido. Conspirar para relevar al presidente y dejar el mando en otras manos que las legítimas no se puede calificar de otra manera. Mujica habla tanto que esto no se tomó en serio, pero es muy serio.
El gobierno entró en una interna paralizante y destructiva. El deterioro de la figura presidencial a menos de un año y medio de asumir es preocupante y el enfrentamiento es de todos contra todos. Hace pocos días estaban juntos para eliminar la ley de Caducidad el Partido Comunista, parte del MPP y el inefable Michelini, y del otro Mujica y Astori. Ahora en el cruce por el impuesto a la tierra las alianzas ponen de un lado a Mujica, el MPP y los comunistas y del otro a los astoristas, con el inefable incluido. Los socialistas no se saben por dónde andan.
Todo el FA es una enorme olla donde se mezclan luchas de poder feroces. Se llegó al extremo nunca visto donde un grupo de burócratas designados a dedo en ASSE chantajea a Mujica con renunciar si releva al presidente de ese organismo. Y todo es tolerado por el presidente que aduce firmeza "como una estaca" pero está débil al extremo. Por ello la denuncia de que conspiran para sacarlo es en extremo grave. Ese mensaje cifrado a la interna debe ser explícito y decir quiénes organizan esas "reuniones" y quiénes participan. ¿Es el grupo del vicepresidente?
Un gobierno donde desde la página web de la presidencia le contestan a un ministro como sucedió esta semana con Vivienda, o su titular dice que "se le escapo el Canciller", o donde un senador oficialista acusa de terrorismo verbal al vicepresidente, no es un gobierno serio y fomenta con esto la incertidumbre y la parálisis. Pero de allí a que haya dirigentes políticos del oficialismo que conspiran en reuniones para, mediante mecanismos desconocidos y oscuros, hacer que el presidente "se vaya" hay una distancia grande donde la diferencia es entre la democracia y el golpismo.
No sabemos quiénes son, y el único dato que hay hasta el momento es la denuncia de Mujica. Ya en el caso del video se reservó el origen y generó con ello consecuencias políticas serias. Esto es peor y por lo tanto no tiene derecho Mujica a esconder quienes son los conspiradores.
Que sepa, aunque seguro lo sabe, que con los nacionalistas tiene las más grandes diferencias ideológicas y políticas, pero nuestras distancias no nos nublan los valores y para defenderlo en su calidad de presidente legítimo somos los primeros en estar. Nosotros a nuestros adversarios los sacamos con las urnas y no con "reuniones".