Víctor Hugo Toro se presenta en el Solís con la Filarmónica

Maestro. Ya había dirigido a la Ossodre

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El lunes próximo a las 19.30 horas el Teatro Solís recibirá al maestro Víctor Hugo Toro, quien vuelve a visitar Uruguay para presentar un exquisito programa. Las entradas están en venta en UTS y la boletería de la sala, a un precio único de $ 100.

En el concierto, además de piezas de Claude Debussy y Luis Cluzeau Mortet, se escucharán la Sinfonía Sevillana de Joaquín Turina y el Concierto Nº 3 para piano y orquesta de Prokofiev interpretado por el joven griego Konstantinos Valianatos, ganador del primer premio en el concurso internacional de Aspen en los Estados Unidos.

Toro es parte de la nueva generación de directores de orquesta de América Latina: chileno de nacimiento, vive en Brasil y ha establecido una estrecha relación con Uruguay. Fue director adjunto de la Sinfónica del Estado de San Pablo en el último período de John Neschling, y durante 2009 fue maestro principal de la Ossodre. Trabajó codo a codo con los músicos, estableció un fuerte contacto con el público uruguayo y principalmente logró que en su gestión no se cancelara un solo concierto.

A un año de su última estadía en Uruguay, el artista retorna convocado por la Orquesta Filarmónica de Montevideo. "Siento mucho cariño por el público uruguayo: tengo aquí muchos amigos y ha sido muy lindo sentir la receptividad y calidez de la orquesta desde el primer ensayo. No es habitual en mi profesión sentirse bienvenido por las orquestas", comentó Toro a El País.

Si bien el maestro ha dirigido muchas veces en el Sodre, éste será su debut al frente de la Orquesta Filarmónica de Montevideo. Sobre las diferencias entre ambas orquestas, Toro asegura que "aún cuando hay un gran número de músicos que tocan en ambas orquestas, es muy interesante constatar que son dos grupos sinfónicos diferentes y con personalidades muy propias y definidas. Eso es muy positivo, enriquece la vida musical de la ciudad".

"Cualquier lugar donde haya una institucionalidad sólida, una tradición viva, un público deseoso de cultura, será una tentación para cualquier director. Una amiga de la orquesta dice que la actividad sinfónica y operística de Uruguay es como el tango, sufrida y a veces incluso dolorosa, pero también adictiva, intensa y llena de pasión y vida. Sentí esa adicción desde mis primeras visitas a Uruguay y, como toda adicción o como todas las tentaciones, es difícil dejarla de lado", remata.

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