Mala imagen

Maldonado se ha transformado desde hace años en un formidable polo de atracción turística. Sus bellezas naturales, sus playas y su estilo de vida han sido elementos que han concitado la presencia extranjera durante el verano.

Pero a diferencia de otros balnearios que podrían presentar un panorama natural similar, Maldonado -y su epicentro Punta del Este- agregaban un elemento de altísima cotización a la hora de elegir un destino: la seguridad. Para ello, no solo se contaba con el apoyo del ministerio del Interior -y la publicidad del ministerio de Turismo-, sino que la Intendencia, directamente beneficiada en sus jugosas contribuciones inmobiliarias y el nivel de gastos que los turistas legaban a los comerciantes del departamento, aunaban esfuerzos para que ese diferencial, que tanto incidía a la hora de las decisiones, se mantuviera inalterable.

Lamentablemente esa imagen se ha ido desdibujando. A la acción de los piqueteros argentinos que buscan evitar el acceso de turistas a nuestro país a través de los puentes, se suma la omisión de las autoridades a la hora de prevenir la actividad delictiva. El hecho no es nuevo: se ha denunciado con insistencia que a partir del acceso de las nueva autoridades el tema seguridad ha tenido un importante deterioro en Maldonado. Han habido reclamos, incluso, por parte de los ciudadanos de la capital, que son conscientes de que con la inacción se "está matando la gallina de los huevos de oro". Pero, los jerarcas permanecen inmutables y se limitan a negar que ello sea así.

Las palabras no pueden ya atajar la implacable sucesión de hechos que reflejan los partes policiales (aunque no todo lo ocurrido se denuncia).

Es triste pero cierto y si se pierden importantes contingentes de turistas, no podremos echarle la culpa a nadie de afuera.

La responsabilidad es enteramente de las autoridades, sean nacionales o municipales, que muestran indiferencia an-te lo que ocurre. Será del ministro del Interior, que no distribuye sus efectivos en forma correcta; del ministro de Economía, que no vierte los fondos necesarios o de la Intendencia que no colabora. Pero de alguien deberá ser.

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