Enredos rurales

Considerando la enorme importancia que tiene para Uruguay la producción rural, es altamente inquietante que soportemos un gobierno con políticas confusas en la materia. En estos momentos la situación impositiva del agro mueve dos teorías dentro de ese gobierno. Por un lado, está el anuncio del presidente José Mujica, por el que los propietarios de más de 2.000 hectáreas pasarían a pagar más. Por otro está el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, quien con el apoyo de la Federación Rural y la Asociación Rural, pretende que el impuesto ideado por Mujica sea dejado de lado y se aplique un régimen tributario sobre la productividad.

Esto crea un ambiente gelatinoso de salida incierta. Un ambiente que luce adicionalmente enrarecido si le sumamos otras cuestiones. Por ejemplo, el presunto impacto que tendría el megaproyecto de la empresa minera Aratirí, sobre los departamentos de Durazno, Florida, Lavalleja, Rocha y Treinta y Tres. Un proyecto que fue fuertemente resistido por productores que sienten que su estilo de producción e incluso su estilo de vida recibirían un golpe mortal al encararse una extracción minera vastísima, con una planta ubicada en Durazno, sobre la ruta 19 y Camino de Las Palmas, conectada con una terminal portuaria en la zona de la Angostura. Pero la Minera Aratirí, hasta ahora a grandes rasgos apoyada por el gobierno, presentó un estudio de impacto ambiental que ha sido observado por la Dinama (Dirección Nacional de Medio Ambiente) de ese mismo gobierno. Ello llevó a la empresa a retirarlo y presumiblemente darse cuenta que todo el asunto no será tan sencillo.

¿Cuál será el desenlace de estos enredos?

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