DIEGO FISCHER
Es una noticia que hay que celebrar. Me refiero a la creación de la Guía Turística Benedetti que fue presentada el jueves último. Una idea que -según informó ayer El País- fue pergeñada por dos reconocidos escritores uruguayos Helena Corbellini y Alfredo Fonticelli; lo que garantiza la seriedad y el profesionalismo del trabajo. Es además un homenaje justo para un escritor compatriota que tanto publicó fuera de fronteras y que cuenta con muchos lectores más allá de Uruguay. Sin dudas la propuesta atraerá a los turistas. Benedetti fue además un montevideano de pura raza, pese a haber nacido en Paso de los Toros. Su segundo libro de cuentos (Montevideanos, 1959) resultó ser, con el transcurso del tiempo, su primer retrato de una sociedad gris y conformista de la que tanta leña hicieron los escribas de la Generación del 45, y que el autor de Gracias por el fuego fue una de sus figuras consulares. Esa Generación literaria, con una enorme influencia política, se ha marchado casi en su totalidad; solo quedan algunos de sus miembros secundarios; aunque sobreviven muchas de sus premisas corrosivas y el daño que su prédica monocorde y monotemática le hizo al Uruguay en su conjunto. Pero nadie puede desconocer lo que Benedetti significó para decenas de miles de lectores aquí y en países como Argentina, Chile, México y fundamentalmente España. Joan Manuel Serrat musicalizó varios de sus poemas y le dio -al grabar el disco El sur también existe (1985)- la misma oportunidad que 25 años antes le había concedido a uno de los más grandes poetas de todos los tiempos de la lengua española: Antonio Machado. Aunque también revivieron con Serrat los versos de Miguel Hernández, Rafael Alberti y León Felipe. De esta manera muchos de sus más hermosos poemas fueron conocidos primero y cantados luego, por multitudes. ¿Puede haber mejor homenaje para un poeta? Benedetti, logró además que las editoriales con las que trabajaba publicaran sus innumerables libros de poemas y que los jóvenes leyeran su poesía; desmintiendo a muchos editores que afirman que la poesía es un género perimido y los poetas una especie en extinción. Benedetti murió hace dos años. Justo cuando los uruguayos comenzaron a redescubrir a una gran poetisa: Juana de Ibarbourou, ninguneada y despreciada por la Generación del 45. Es justo decir que Benedetti junto a Ángel Rama y Carlos Quijano fueron los únicos integrantes del mencionado grupo de intelectuales que reconocieron el valor de la poesía de Juana. Benedetti fue el primero que la incorporó -en 1968- a una Antología que le había encargado una editorial mexicana, sobre las mejores poetisas de América. ¿No sería bueno y justo que creáramos también la Guía Turística Juana de América?