MADRID | AFP Y ANSA
Dirigentes del Partido Popular (PP), la oposición de derecha en España, reclamaban ayer el adelantamiento de las presidenciales de marzo de 2012, tras el triunfo aplastante sobre el Partido Socialista (PSOE) en los comicios municipales.
El jefe del PP, Mariano Rajoy, tras una reunión del Comité Ejecutivo Nacional, hablando sobre la posibilidad de adelantar los comicios, manifestó: "Quiero dejar clara mi posición sobre el Gobierno de España. En julio, en el Parlamento, le dijimos que debía convocar a los españoles a las urnas. Es la posición que este partido defiende. Porque tenemos la convicción de que no es posible recuperar la confianza con este Gobierno. A algunos les pareció bien, a otros mal. Ahora a más gente le parece bien".
"Hay dudas e incertidumbre en Europa y en España" y el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no las puede "disipar", dijo Rajoy durante la reunión, en la que se examinó la victoria electoral sobre el gobierno, una de las más contundentes desde que la democracia fue recuperada, tras el franquismo.
Pero el PSOE, que perdió el domingo varios de sus bastiones, respondió que no habrá adelantamiento y que "es momento de levantarse". El domingo, el propio Zapatero, dijo: "ni se llamará a elecciones, ni se adelantarán las primarias".
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que consiguió uno de los triunfos más contundentes, al imponerse el PP en 175 de los 179 municipios de la región, dijo que los resultados muestran que los españoles desean un cambio en el gobierno nacional, al que pidió que convoque a votar.
"No se puede prolongar esta agonía, hay muchos ciudadanos que lo están pasando muy mal y que necesitan el impulso del PP", opinó la presidenta madrileña, basándose en el triunfo partidario en 11 de 13 comunidades autónomas, con un promedio nacional que le dio a su fuerza 37,53 por ciento de los votos, contra 27,79 de los socialistas.
A su vez, la secretaria general del PP y ganadora en las elecciones en Castilla La Mancha, María Dolores de Cospedal, evitó un pedido directo, aunque dijo: "Yo creo que España no puede aguantar diez meses más en esta situación. Es responsabilidad de todo el PSOE, que debe reflexionar".
Solo un aspecto obscureció la euforia del PP, y fueron los resultados conseguidos por Bildu, coalición independentista de izquierda en el País Vasco.
caen los "indignados". En tanto, el apoyo popular a los campamentos de protesta que inundan las calles de distintas ciudades de España decayó considerablemente ayer, mientras los manifestantes intentan coordinar un manifiesto conjunto que ponga negro sobre blanco a sus reivindicaciones.
En el octavo día consecutivo de movilizaciones, centenares de personas volvieron a congregarse a última hora de la tarde en la Puerta del Sol de Madrid, epicentro del movimiento conocido como la "revolución de los indignados". Pero el número fue notablemente inferior al del viernes o el sábado, cuando se calcula que fueron decenas de miles los concentrados en la plaza para hacer oír su voz contra la clase política y el sistema en general.
Los manifestantes acordaron la semana pasada permanecer acampados al menos una semana más, hasta el domingo 29 de mayo. La policía vigila la concentración, pero hasta el momento no ha intervenido para forzar el desalojo.
"Parece que el ambiente ha decaído bastante, pero lo más importante es que las ideas se mantengan", dijo Diego Martínez, un estudiante de 19 años que acudió a su cita diaria.
"Hay menos gente, pero sigo siendo solidario con sus peticiones", reconoció Juan Muñoz, de 63 años, testigo privilegiado de esta revolución desde el quiosco que regenta en la Puerta del Sol desde hace 30 años.
"Yo he visto de todo aquí. Manifestaciones muy duras en los años 80", recordó. "No obstante, no veo que se tengan muy claras las reivindicaciones. O igual no han sabido explicarlas", reconoció.
Para evitar esa confusión, las distintas acampadas de España debatían ayer crear un documento común que recoja las peticiones del colectivo.