DUBLÍN | ANSA
En medio de un importante despliegue policial, tras desactivar dos bombas y en medio de protestas aisladas, la reina Isabel II de Inglaterra inició una visita histórica a Irlanda, la primera de un soberano británico desde la independencia en 1922.
La monarca, de 85 años y vestida de verde esmeralda en honor al país huésped, arribó a las 12.03 locales al aeropuerto militar de Baldonnel, en las afueras de Dublín, acompañada por su esposo, el duque Felipe de Edimburgo.
Tras un recibimiento breve por parte de las autoridades irlandesas, la pareja real fue trasladada en un Land Rover blindado y seguido por una treintena de motocicletas militares a la residencia oficial de la presidenta Mary McAleese, donde hubo una ceremonia oficial de bienvenida.
Pocas horas antes del arribo de la monarca, el lunes de noche, la policía tuvo que desactivar una bomba en un ómnibus de pasajeros que se dirigía hacia Dublín. También realizó una explosión controlada de otro aparato declarado como "sospechoso".
El primer explosivo fue hallado en la localidad de Maynooth, en el compartimiento para valijas del ómnibus donde viajaban unas 30 personas. El segundo paquete fue encontrado en una estación de tranvía en el área Inchicore, en la capital irlandesa.
La visita de Isabel II llevó a que la Policía irlandesa desplegara un enorme operativo de seguridad, el mayor en la historia del país, con un costo de 43 millones de dólares.
El despliegue incluye a 6.000 efectivos y militares apostados en las calles de Dublín, helicópteros que sobrevuelan el itinerario real y francotiradores apostados en diversos edificios cercanos a las zonas por donde pasarán las comitivas.
Las medidas de seguridad incluyeron también un "blindaje completo" de Dublín, así como el vallado en algunas partes de las principales arterias de la ciudad. Los agentes también allanaron el sistema de alcantarillado dublinés y revisaron postes de luz y cabinas telefónicas, por temor a encontrar paquetes explosivos.
En Londres la Scotland Yard investiga otra amenaza de bomba, un día después de que varias zonas céntricas fueron cerradas al público debido a las alertas por explosivos.
Para el primer ministro británico, David Cameron, la llegada de Isabel II a Irlanda "marca un momento de historia e importancia". Desde 1911, poco antes de las batallas por la independencia, que ningún monarca británico pisa el país. Cameron se sumará hoy a la comitiva real, que viaja acompañada por el canciller William Hague.
Como parte de su gira oficial, la reina asistió a un acto en el Trinity College, en la capital, y dejó un arreglo floral en los Jardines del Recuerdo.
También recorrió los Jardines Nacionales del Memorial de Guerra y el estadio de Croke Park, donde en 1920, durante la guerra de independencia, las fuerzas británicas abrieron fuego contra un grupo de personas en un partido de fútbol y causaron la muerte de 14 espectadores y jugadores.
En tanto, dos centenares de manifestantes, en su mayoría del partido republicano socialista Eirigi, protestaron en el centro de Dublín contra la visita real, en un hecho que registró enfrentamientos menores con la Policía.