Están pintados

El domingo quedó confirmado que el Presidente de la República no es José Mujica, como algunos suponíamos, ni que el Parlamento que funciona en el Palacio Legislativo goza de la representatividad popular que se pensaba le había sido otorgada por el pueblo, tras las elecciones de octubre-noviembre de 2009. Eso no es cierto, ninguno de ellos sirve para nada.

Presidente, ministros y parlamentarios son apenas simples mandaderos de un organismo, que no se sabe bien cómo se integra, que se llama Plenario del Frente Amplio, que -aunque la Constitución no lo reconozca- está por encima de todos ellos e inclusive, de la voluntad del pueblo. El verdadero Presidente es, nada más y nada menos, que el inefable Jorge Brovetto (presidente del Plenario) y las leyes se discuten, se aprueban o rechazan en el seno de ese organismo, que concentra y decide acerca de toda la actividad nacional. Y, reiteramos, la opinión del pueblo, lo que decida -incluso la elección de Presidente de la República y de senadores y diputados- no importa nada si no obtienen el mandato o, por lo menos, la bendición del Plenario. Él es el que hace y deshace, vota, decide y veta cuando se le ocurra.

De lo poco que se sabe del Plenario, es que la fuerza del Partido Comunista es infinitamente superior a su esmirriado respaldo electoral. Y si algo caracteriza al Partido Comunista no es su vocación democrática, ni el respeto a sus instituciones. Pero sí la habilidad para negociar acuerdos, donde siempre sale ganador.

El FA ha traicionado otra vez la voluntad popular. No solo no la respetó por dos veces en la Ley de Caducidad, sino que también la ha trampeado en la elección de las autoridades nacionales. Las que figuran, están pintadas.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar