Ante el caos interno en que se debate el Frente Amplio, teniendo en cuenta además lo imprevisibles que pueden ser las actitudes a asumir por esa colectividad, los representantes de la oposición en la Cámara de Diputados tienen la obligación de asistir a la reunión en que se discutirá el proyecto de ley -más que proyecto, engendro-, sobre la anulación de la ley de caducidad.
Hasta ahora, son muy variadas las posiciones que se esgrimen, y si bien algunos descuentan que el oficialismo no dispone de los votos para votarla, nadie puede asegurar que a último momento aparezca algún saltimbanqui con actitudes sorpresivas.
La única forma de prevenir esos riesgos es que ningún representante de la oposición falte a la histórica reunión del 19 de mayo.