Jorge Abbondanza
Hace unos días se celebraron los 74 años de Cinecittà. Inaugurado por Benito Mussolini en 1937, el enorme complejo cinematográfico situado en las afueras de Roma festejó su cumpleaños con la apertura de una gran exposición que se mantendrá habilitada hasta noviembre, donde figuran reliquias de muchas películas filmadas en el lugar. En esa lista se encuentran cientos de títulos del cine fascista y luego del neorrealismo de posguerra, pero también superproducciones norteamericanas que obligaron a reconstruir en Cinecittala antigua Roma (Ben Hur, Cleopatra) o la vieja Manhattan (Pandillas de Nueva York), gracias a lo cual trabajaron en esos estudios unas cuantas celebridades de la dirección, desde Vittorio de Sica o Roberto Rossellini hasta William Wyler o Martin Scorsese, por no hablar de las grandes estrellas veneradas por cuatro generaciones de espectadores.
Igual que los estudios londinenses de Pinewood, los berlineses de Babelsberg o los parisinos de Boulogne, el legendario complejo romano es un marco que resulta inseparable del cine de las últimas siete décadas, a lo largo de las cuales se rodaron allí más de 3.000 películas, un catálogo que incluyó parodias de la antigüedad, spaghetti-westerns y crónicas revestidas del humor popular que era típico del cine italiano hace un par de décadas. El paisaje de los galpones y calles internas de Cinecittà, también ha aparecido como escenario en algunos dramas y comedias, como La dama sin camelias de Antonioni (cuya protagonista escuchaba la voz de Anna Magnani llegando desde una filmación cercana) o El taxista, donde Alberto Sordi ingresaba con el auto a esos terrenos para dejar allí a su pasajero Federico Fellini.
Creado inicialmente como una empresa estatal, Cinecittafue sin embargo privatizado en los años 90, cuando la crisis del cine abatió su rendimiento. Los actuales propietarios proyectan ampliar sus instalaciones a un costo de 115 millones de dólares. Por el momento, ese complejo ocupa 40 hectáreas y contiene 22 estudios, 300 camarines, 21 salas de maquillaje, además de un depósito de 7.000 metros cuadrados para trastos y vestuarios. Lo visitan diariamente numerosos turistas, italianos y extranjeros, que entre otras cosas pueden contemplar decorados gigantes, como una plaza de la Florencia renacentista o el Foro de los Césares usado hace pocos años para la serial televisiva Roma, producida por HBO y filmada en Cinecittaentre 2005 y 2007.
Ahora que Italia conmemora los 150 años de su unificación nacional, Cinecittase suma a esa fiesta con la exhibición de sus propios tesoros, una muestra donde cuelgan las sotanas de Sean Connery en El nombre de la rosa y los trajes de Audrey Hepburn en La guerra y la paz, en medio de un despliegue que podrá recorrerse durante los próximos seis meses.