Otra vez. Otra vez bandera de remate en la ciudad, o algo así como "el día del centro". Pero en esta ocasión, la liberalidad no será para los conductores que ese día pueden dejar el auto sin tener que pagar, sino para los delincuentes. A los cuales se les ha avisado reiteradamente, por radio, por televisión, por los diarios, que el domingo habrá entre 1000 y 700, (las cifras varían) policías menos para molestarlos, pues estarán todos concentrados (como los jugadores, pero distinto) en el Estadio Centenario. Así que como en los juegos infantiles, "piedra libre".
O sea que el "clásico", como se califica al match entre Peñarol y Nacional ya no es tan clásico, pues poco tiene que ver con los encuentros de antes, los cuales, aunque existieran fuertes rivalidades y algún disturbio, lejos estaban de ser un motivo para que la población montevideana quedase desguarnecida. Más allá de que con clásico o sin él, hoy no esté tampoco muy protegida que digamos. Pero justamente, cuando en el año hay 7 asaltos a bancos, rapiñas y atracos diarios, mujeres que son encañonadas, como la del Abitab de Shangrilá, que el jueves fue arrastrada para que abriera su lugar de trabajo y así robarle todo el dinero del cofre, a la gente no le causa ninguna gracia, y con razón, que dicho partido de fútbol sea sinónimo de aun mayor desprotección. Y encima, publicitándolo a diestra y siniestra.
El ministro del Interior parece haberse dado cuenta de que la inseguridad es un problema serio y hace declaraciones muy atinadas al respecto, pero lo grave es por un lado, la notoria incapacidad demostrada hasta ahora por los gobiernos del FA para combatir la delincuencia. Ya llevan 6 años en el poder y cada vez es peor la situación. Sin embargo, Bonomi está dando ciertas señales como para contrarrestar el nefasto mensaje que desde el poder se dio en todos estos años. El de la laxitud al momento de ejercer la autoridad, junto a la tendencia a compadecerse más con los delincuentes, que con la sociedad que trabaja y es víctima de su accionar.
Por otra parte, la falta de "productividad" del gobierno y sus representantes políticos. Pasan los meses y los años, y se sigue sin contar con un instituto especial para los infanto juveniles, imprescindible para sacarlos de circulación y tratar de rescatar a los rescatables. Recién se ha terminado la construcción de unas nuevas cárceles, siendo evidente que había que empezar por ahí y no por soltar presos, como modo de descongestionar prisiones que son un verdadero atentado a los derechos humanos. Lo que ocurre aquí y ahora, en lugar de 30 años atrás. Finalmente se habla de un principio de acuerdo para aprobar el martes 24 en diputados, tres proyectos de ley relativos a la minoridad infractora, de lo cual se viene hablando hace largo tiempo. Pero hace años que el Partido Nacional insistía con estos puntos, desde que se juntaron aquellas 130.000 firmas a las que el oficialismo y el gobierno hicieron caso omiso.
Bastante se advirtió, incluso en estas columnas, sobre el error que era eliminar del Código Penal del Adolescente y el Menor a la tentativa como delito, hasta que por fin, se anuncia que volverá a figurar como tal, junto con la complicidad en el hurto. Y se incorpora el concepto del proyecto de ley que fue presentado una y otra vez por Lacalle Pou, referido a mantener los antecedentes de los menores. Habrá que ver si se hace realidad de una vez por todas.
Otro asunto no menor, es como la violencia ha ido tomando cuerpo en los uruguayos. Desde los alumnos que no conocen de respeto para los profesores, hasta el lenguaje que hoy se ha vulgarizado en forma generalizada al extremo, lo que es también un acto de violencia y ni que decir de la enfermedad social de las barras bravas, donde se ha llegado hasta la brutalidad del asesinato, como sucedió unas semanas atrás sin producir la esperable reacción a nivel político, donde siguen enfrascados en las discusiones sobre el pasado, mientras en el FA se trabaja con ahínco digno de mejor causa, para ejecutar una aberración institucional.