Washington / The New York Times, AP, AFP Y ANSA
El líder de Al Qaeda, el terrorista más buscado de la historia, Osama bin Laden, fue abatido en Pakistán por fuerzas estadounidenses. Así lo precisó ayer, por televisión, el presidente Barack Obama, quien señaló que "se hizo justicia".
El mandatario norteamericano anunció en horas de la noche que el jefe terrorista, responsable de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que dejaron unos 3.000 muertos, murió en un tiroteo durante una operación que él mismo ordenó en territorio paquistaní. De esta manera Estados Unidos puso fin a una persecución que empezó ya hace casi diez años con el gobierno de George W. Bush. Agentes norteamericanos estaban en posesión de su cuerpo, indicó Obama.
El presidente dijo que un pequeño equipo de agentes de Estados Unidos llevó a cabo un "asalto dirigido" contra un complejo de la ciudad paquistaní de Abbotabad, al norte del país y a 120 kilómetros de la capital, Islamabad. El operativo se realizó tras meses de trabajos de inteligencia.
Bin Laden fue asesinado después de un tiroteo, y las tropas tomaron la custodia de su cuerpo. En estos diez años él había logrado eludir a sus perseguidores en repetidas ocasiones, provocando la frustración tanto de la administración Bush como de los funcionarios de contraterrorismo.
Cinco personas murieron en el operativo. "Además de Osama bin Laden, se dio muerte a tres hombres adultos", dijo a periodistas uno alto funcionario a condición de anonimato. Dos de los hombres trabajaban como correos para Bin Laden y el tercero se cree que era un hijo adulto de ese jefe islamista.
"Se dio muerte a una mujer cuando fue utilizada como escudo por un combatiente varón. Otras dos mujeres fueron heridas" en el operativo que duró menos de 40 minutos, agregó. Antes que se dieran estos detalles, Obama habló en su discurso de una baja de un soldado norteamericano, aunque las altas fuentes no lo dijeron.
Obama señaló que la operación se llevó a cabo con la cooperación de las autoridades paquistaníes. Pero un alto funcionario estadounidense y un funcionario de inteligencia paquistaní manifestaron que los paquistaníes no habían sido informados de la operación.
El hecho de que Bin Laden fuera asesinado dentro de Pakistán obliga una vez más a las autoridades estadounidenses a hacerse preguntas sobre si Islamabad está dispuesta a cooperar con Washington. El gobierno paquistaní negó en varias oportunidades que el jefe terrorista estuviese en su país.
Festejos. De Times Square en Nueva York al resto de Estados Unidos -sobre todo en Washington, frente a la Casa Blanca-, una irrupción de júbilo se produjo ayer tras anunciarse la muerte de Osama bin Laden casi diez años después de los ataques de Al Qaeda.
Minutos apenas de conocerse la noticia, decenas de neoyorquinos ya festejaban espontáneamente en Times Square el anuncio de la muerte del líder terrorista en las pantallas que rodean la plaza en el corazón de Nueva York.
"¡U-S-A, U-S-A, U-S-A!", gritaba la gente en coro, mientras los paneles noticiosos electrónicos daban algunos detalles de la operación militar norteamericana que dio muerte al líder del grupo islamista.
En el restaurante vecino Junior´s, en pleno distrito de los teatros de Broadway, hubo una explosión de júbilo cuando CNN anunció la noticia. "La gente gritaba y aplaudía", relató Monica King, una comensal presente en ese momento, poco antes de las 23 horas.
"Es un milagro", comentó luego en plena explanada central de la plaza esta afro-norteamericana de 22 años que estaba en Nueva York cuando se produjeron los ataques del 11 de septiembre de 2001, los más mortíferos sufridos por Estados Unidos en su territorio continental.
"Los atentados cambiaron a Nueva York, pero diez años después nosotros tuvimos la última palabra", explicó Monica King. "Ahora festejaremos", dijo.
Gary Talafuse, de 32 años, un turista de Texas, dijo que los estadounidenses sentían "mucho orgullo nacional". "Puede que esto no cambie mucho en la estrategia de Al Qaeda, pero después de miles de millones de dólares invertidos, es una gran pérdida para ellos y compensa en parte nuestros esfuerzos", dijo Talafuse.
Un grupo de jóvenes, que eran unos niños cuando Al Qaeda perpetró los trágicos atentados, contemplaba el entusiasmo con mayor distancia.
"Estoy muy contento", dijo Matthew Maciejewski, de apenas unos veinte años, admitiendo que "estaba en la escuela cuando ocurrió el 11 de septiembre" y que su "vínculo emocional (con la noticia) es menos fuerte".
Osama bin Laden es un hito para los amigos y familiares de aquellos que murieron el 11-S, y para todos aquellos que siguieron tenazmente empeñados en proteger a Estados Unidos de otro atentado", comentó en un comunicado el jefe de policía de Nueva York, Raymond Kelly.
El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, dijo, por su parte, que la muerte de Bin Laden "no elimina el sufrimiento padecido por su causa por los norteamericanos en general, pero es una victoria mayor para nuestra nación y un tributo a los miles de hombres y mujeres en nuestras fuerzas armadas y en otros lados que han luchado tan duro por nuestra nación".
Pasada la medianoche, el fervor popular en Times Square alcanzó su paroxismo cuando llegó un camión de bomberos y estacionó entre la gente. La muchedumbre ya superaba fácilmente el millar de personas, que cantaron a coro junto a los bomberos exultantes el himno nacional estadounidense. "Diez años después, finalmente lo logramos", dijo el capitán de bomberos Patrice McLead.