GUILLERMO ZAPIOLA
El estreno de "Thor" ha llevado a algún especialista a examinar la lista de los films más taquilleros, y a descubrir que muchos de ellos no lo son tanto como podría pensarse. Pero el tema merece ser analizado desde una perspectiva más amplia.
En efecto, cuando se revisa la lista de las cien películas que más dinero han recaudado en la historia, se descubre que hay solo un film de superhéroes entre los diez primeros (Batman, el caballero de la noche, lugar siete), y que hay que descender hasta el puesto 18 para encontrar a El Hombre Araña 3, hasta el 27 para tropezarse con la primera película de Arañita y hasta el 31 para la segunda. En el puesto 51 hay un superhéroe paródico (Hancock), en el 52 otro en serio (Iron Man 2), en el 64 el primer Iron Man, y en el 97 la última X-Men. Ni Superman, ni Hulk, ni otros Batman figuran entre las cien.
La primera conclusión (errónea) es que "las películas de superhéroes no funcionan". Lo cierto es que algunas sí, y otras no. El error de análisis está en concentrarse en ellas. Más bien habría que preguntarse por qué determinadas películas funcionan, y hacia dónde va el negocio cinematográfico. Cuando se ve el listado completo pueden sacarse algunas conclusiones.
Una de ellas es la de que las películas que más gente mueven en salas se ubican en un espectro un poco más amplio que el que abarca la etiqueta "superhéroes", pero que lo incluyen. De hecho hay un notorio predominio del género fantástico en su sentido más amplio, desde la ciencia ficción (Avatar, El origen, las sagas de Star Wars y Matrix, los dos primeros Parque Jurásico, E.T., Día de la independencia, King Kong, 2012, el segundo Terminator), la fantasía heroica (la trilogía de El señor de los anillos, la primera entrega de Las crónicas de Narnia), o el gótico y sus alrededores (Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton, la serie de Harry Potter, el híbrido del género de capa y espada y el terror de las tres Piratas del Caribe, la saga de Crepúsculo, El sexto sentido). Es obvio que los superhéroes son una variante de la ciencia ficción pero no la agotan.
Los otros obvios "rompetaquillas" tienen nombre y apellido: Pixar/Disney, Dreamworks y el Departamento de Animación de Fox. Los productos salidos de las respectivas factorías pueden llamarse Toy Story 2 y 3, las tres La era de hielo, las cuatro Shrek, Buscando a Nemo, El rey león, Up, Kung Fu Panda, Ratatouille y alguna más. Las lista incluye un pequeño puñado de anomalías que no hacen al caso: la conspiranoia de El código Da Vinci y su menos exitosa secuela Ángeles y demonios, La pasión de Cristo (que fue un gran éxito de taquilla sobre todo en los Estados Unidos), dos o tres comedias entre las cuales hay una sola reciente (¿Qué pasó ayer?).
En momentos en que las empresas productoras y los dueños de salas en los Estados Unidos se encuentran en un curso de colisión a propósito de lo que la gente ve o no ve en cine, y cuándo conviene que los materiales pasen a la pantalla chica, debe de haber mucha gente examinando esos listados. Algunos deben también haber llegado a algunas conclusiones que parecen obvias.
Un abrumador porcentaje de esas películas consisten en grandes espectáculos que transcurren en universos imaginarios, despliegan una abundante parafernalia de efectos especiales, y varias de las más recientes han sido filmadas en 3D. Es decir, la clase de película que justifica, a juicio del espectador, desplazarse hasta un multiplex, pagar una entrada y apreciar una película en una gran pantalla (en algunos lados existe también la alternativa del I-Max, claro). Para ver Hostal 2 o El juego del miedo 7, el DVD o el Blu Ray alcanzan y sobran.
Eso puede explicar que los primeros directores que protestaron contra la anunciada política de los estudios de acortar los plazos de exhibición en salas hayan sido James Cameron y Peter Jackson. Ambos hacen, justamente, el tipo de cine que la gente quiere ver en pantalla grande (los dos próximos Avatar, las dos anunciadas partes de El hobbit), y tienen más motivos que otros para ponerse nerviosos. La mayoría de los fabricantes de entretenimiento rutinario ya se han resignado, en cambio, a la idea de que sus películas van a cumplir el rito del consumo doméstico.
Trivia para exquisitos: las cifras que se manejan en la lista tienen que ver con dólares recaudados, no con entradas vendidas. Si se hacen los ajustes de precio correspondientes, la segunda película de la lista tiene que ser Lo que el viento se llevó, y no Titanic. Y quizás las primera sea (pero no hay cifras) El nacimiento de una nación.
Las diez películas que han ganado más dinero en la historia del cine
Avatar. Terrestres imperialistas intentan apoderarse de un planeta lejano, y sus habitantes resisten. De James Cameron, el film más taquillero de la historia. ¿Alguien se imagina cómo son US$ 2.781.505.847?
Titanic. James Cameron también ocupa el segundo puesto en la lista, aunque con esta película recaudó "apenas" US$ 1.835.300.000.
EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: EL RETORNO DEL REY. Tercera y última entrega de la saga tolkeniana de Peter Jackson. Se embolsó unos respetables US$ 1.129.219.252.
PIRATAS DEL CARIBE: EL COFRE DE LA MUERTE. La segunda aventura fílmica del capitán Jack Sparrow, el atípico pirata encarnado por Johnny Depp. Se las arregló para hacer en taquilla US$ 1.065.896.541.
Toy story 3. Una historia de juguetes animados que tiene corazón. El público respondió con US$ 1.062.984.497.
Alicia en el país de las maravillas. Con su libre adaptación de Lewis Carroll, Tim Burton logró su mayor éxito de público: US$ 1.023.285.206.
Batman, el caballero de la noche. Chris Nolan no solo salvó la franquicia de Batman, sino que la llevó al tope: US$ 1.001.921.825.
HARRY POTTER Y LA PIEDRA FILOSOFAL. El primer "Harry" fue también el más exitoso: US$ 968.657.891.
PIRATAS DEL CARIBE: EN EL FIN DEL MUNDO. Al tercer Jack Sparrow le fue un poco peor, pero ciertamente no pueden quejarse: US$ 958.404.152.
HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE - PARTE 1. Al último "Harry" le fue casi tan bien como al primero: se anotó la cifra nada trivial de US$ 946.080.434.
Películas que están hechas para el gran público familiar
El otro elemento a tener en cuenta a la hora de apreciar qué películas atraen mayoritariamente a la gente a las salas puede tener que ver con algo que suele generar la abundante burla de los críticos, esos lúcidos, y que sin embargo Hollywood siempre tuvo claro aunque en los últimos años ha padecido algunas confusiones: la idea del cine como entretenimiento familiar.
Los términos "independiente", "cine adulto" o "transgresión" pueden tener su prestigio intelectual, pero a la hora de los números lo que la gente va a ver son las luchas interplanetarias o el amor signado por la tragedia de Cameron, los combates con rayos láser de Lucas, los enfrentamientos de artes marciales en los mundos virtuales de Matrix, los dinosaurios o los extraterrestres de Spielberg, la metáfora sobre el Bien, el Mal y el libre albedrío de El señor de los anillos, Alicia persiguiendo al conejo y hundiéndose en un pozo, los afectos adolescentes amenazados por las fuerzas del mal de la serie de Harry Potter, las espléndidas invenciones animadas de Pixar. El viejo Louis B. Mayer la tenía clara cuando contrastó el éxito y el fracaso de dos películas: "A ésta le dieron toda clase de premios, cintas, estatuillas, diplomas. Y nadie fue a verla. A esta otra no la premió nadie, pero a la gente le gustó. ¿Y sabe por qué? Porque le llegó al corazón".
Por supuesto, las mayorías, como se ha dicho últimamente sin error, también se equivocan, pero si no fuera así la mitad de los políticos tendrían que buscarse otro empleo.
La cifra
3 de las diez películas más exitosas son producciones del año 2010, y el mismo número corresponde a las filmadas en 3D.
La cifra
7 es el número de películas que han superado la barrera de los mil millones de dólares en su recaudación en salas.