En contraste con sus vecinos, Costa Rica sigue siendo una historia de éxito, debido a que es una sociedad más igualitaria y desde el siglo XIX hizo el esfuerzo para educar a su gente.
Guatemala, que es hogar de un tercio de los 42 millones de habitantes de Centroamérica, tiene unas pocas instituciones que funcionan razonablemente bien, como son los casos del Banco Central y de las universidades privadas. Pero, no ha invertido en su gente. Los gobiernos recientes han hecho esfuerzos. Pero, el guatemalteco promedio tiene apenas 4,1 años de enseñanza. La impactante prevalencia de la desnutrición llega al 80% de los niños en algunos poblados. La atención de la salud y educación del 45% de la población que habla el idioma maya ha sido olvidada.
En el círculo vicioso de las oportunidades perdidas, la mayoría de los países centroamericanos no logra generar suficientes empleos para su gente sin educación. Solo 27% de los centroamericanos (apenas 10% de los nicaragüenses) están afiliados a los sistemas de seguridad social, según Miguel Gutiérrez Saxe, economista costarricense que compila estadísticas regionales. El resto trabaja en la economía informal o está entre el 11% de los jóvenes que no estudia ni trabaja. Esa inactividad alimenta a las maras: en El Salvador, unos 800 delincuentes juveniles languidecen en la cárcel, más del doble que en 2004. Al menos, 15% de los centroamericanos (6 millones) emigró, en su mayoría a EE.UU.
Una manera de inyectar más dinamismo a las economías centroamericanas sería mediante la mejora de los vínculos de transporte y la eliminación de trabas burocráticas. Aunque asombre, resulta más barato enviar bienes a EE.UU. desde China que entre los países de Centroamérica, según un estudio del Banco Mundial. Las demoras en las fronteras y los embotellamientos en los centros poblados significan que le puede insumir cinco días a un camión viajar los 870 km de Ciudad de Guatemala a San José.
Centroamérica sufre desastres naturales desde hace años. Ahora, parecen ser más frecuentes, lo que sus líderes atribuyen al cambio climático. Después de una aguda sequía en 2009, Guatemala sufrió la peor inundación registrada, el año pasado. Los dos desastres causaron pérdidas por US$ 1.500 millones, según el presidente Colom. Entre 2005 y 2009, los desastres naturales tuvieron un costo para Costa Rica del 0,8% del PIB.
Mientras se multiplican las demandas a los gobiernos de la región, sus recursos no se incrementan. El Estado en Centroamérica es pobre y débil.