Nunca mires a Britney a los ojos

MATÍAS CASTRO

Algunos años atrás un amigo trabajó cuidando el estacionamiento de un rodaje de una película de Sylvester Stallone en Canadá. Una de las indicaciones que recibió en esa oportunidad fue la de que si se cruzaba con el actor, no podía mirarlo a los ojos. ¿Será la reencarnación de Medusa?, se preguntó mi amigo. Nunca lo supo porque no se lo cruzó.

Desde entonces me he encontrado numerosas veces con anécdotas que hablan sobre esa misma pretensión. No es raro escuchar historias de famosos como Luis Miguel, que piden que no se los mire a los ojos. Esta semana, sin ir más lejos, algunos medios hablaban de que la razón por la que Enrique Iglesias no hará una gira con Britney Spears es porque ella pide eso mismo y, además, que no se le hable si ella no inicia una conversación (requisito que también iba para el cantante español).

Todas esas historias siempre aparecen como trascendidos. Nunca escuché a un agente, publicista o productor decirlo directamente a la prensa. Muchas veces se le da publicidad a las exigencias extrañas que tienen los famosos a la hora de llegar a un hotel (recordemos los melones cuadrados que supuestamente quería Axl Rose). No descarto que el divismo y egocentrismo de algunos los lleve a tener esa pretensión, pero también hay algo promocional en todo el asunto. Quiero decir que si un productor dice que Britney Spears pide que no se le hable, que no se la mire ni se la distraiga, o que si ella quiere salir a festejar tras un concierto hay que asistir obligatoriamente, se proyecta una imagen de gran importancia sobre ella. El factor de construcción de imagen pesa mucho en todo esto.

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