Mercosur exporta menos y come más carne; los precios son récord

Tendencia. Frigoríficos vuelcan cortes al abasto local porque se pagan más

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PABLO ANTÚNEZ

El Mercosur está exportando menos carne al mundo y sus ciudadanos comen más. En Uruguay y Brasil muchos de los cortes valen más en el mercado interno que en los mercados hacia los que se exporta y los frigoríficos explotan esa ventaja.

Tanto en Argentina y Brasil como en Uruguay, se está dando un consumo sostenido de carne y los frigoríficos, en muchos casos, reciben precios más altos a nivel del abasto que los que pagan algunos mercados internacionales.

Uruguay pasó de consumir 47,6 kilos de carne bovina por habitante al año en 2005 a 62 kilos por habitante en 2010, para llegar a convertirse en el país con el consumo per cápita más alto del mundo. En Argentina el consumo iba en aumento hasta que se destruyó el stock -perdió 12 millones de bovinos en cuatro años- y durante varios años no consumirá más de 50 kilos por habitante al año, según algunos analistas. Mientras tanto, en Brasil aumentó tres kilos el consumo de carne per cápita y en un país de 200 millones de habitantes, ese incremento son 600.000 toneladas más y se notan en el mercado internacional, donde llega menos carne brasileña.

"En Brasil y Uruguay, con un tipo de cambio revaluado y con economías que crecen, el consumo de carne se eleva", admite el consultor cárnico argentino Ignacio Iriarte a El País. La misma visión es compartida por el secretario ejecutivo de la Cámara de la Industria Frigorífica (CIF) uruguaya, Daniel Belerati. El empresario aseguró que esa tendencia "se va a mantener, en la medida que Brasil mantenga su actual política económica".

Por otro lado, con un ganado caro la industria frigorífica dice que está empatando los números y en muchos casos perdiendo dinero, más allá de que la carne uruguaya -en promedio-, se siga valorizando en el mundo, en la medida que Uruguay puede acceder a nichos de alto valor.

"El alto precio de la hacienda lo reconoce el mercado local y se lo reconoce parcialmente el mercado internacional. Muy lentamente, la combinación de hacienda escasa, consumo interno firme, crecimiento del producto bruto por habitante y atraso cambiario, hace que tanto Brasil como Uruguay sean países que consumen más carne internamente y exportan menos, todo esto con valores récord en términos de dólar", explicó Iriarte.

En tal sentido, Belerati recordó que los actuales valores de la tonelada de carne bovina uruguaya "son muy parecidos a los que tenía en agosto de 2008 -un año récord para el sector cárnico local-, un mes antes de que se desatara la crisis económica que afectó al mundo y que hizo caer al 50% el valor de la tonelada".

TOPEADO. Iriarte asegura que el mercado internacional, por más que tenga una demanda firme "no nos puede pagar más por la carne que producimos".

Según su visión, "para llegar a la mesa de un consumidor ruso, de la Unión Europea o de otras partes del mundo, hay un montón de gastos. Por eso, es mucho más interesante para los frigoríficos volcar los cortes al mercado interno, porque los paga bien".

Hoy se da que la carne uruguaya no tiene un problema de mercado internacional, sino que ocurre el raro fenómeno de que muchos de los cortes son mejor pagos por los consumidores locales.

Para Iriarte, Uruguay con estos precios internos altos, en muchos cortes se está autoexcluyendo del mercado internacional cuando baja la demanda en un nicho puntual, porque "el mercado internacional no puede aguantar la brutal valorización de la hacienda en todo el Mercosur".

ENCARECIMIENTO. El gran problema que hoy tiene Uruguay para aprovechar mejor las oportunidades de negocios en el mercado mundial, es que su materia prima está cara porque falta ganado, pero también porque hay una capacidad instalada que supera la oferta de haciendas.

Pero, en el mercado internacional la carne uruguaya se sigue valorizando.

El pasado mes de marzo, la carne bovina refrigerada llegó a valer US$ 5.919 por tonelada y ese es el segundo valor más alto de la historia, porque el récord alcanza a US$ 5.970 por tonelada.

Frigoríficos pelean por la hacienda para mantener punto de equilibrio

La oferta de haciendas cayó y la mayoría de los frigoríficos, por más que algunas plantas cerraron temporalmente, sigue la pulseada de pujar con los productores por la hacienda y mantenerse abiertos operando.

"Cuando se genera un problema de materia prima se desestabiliza el mercado. El desfasaje entre capacidad ociosa y oferta de ganado disponible estuvo en equilibrio durante muchos años y ahora ese equilibrio se perdió", señaló a El País el consultor argentino Ignacio Iriarte.

Esto provoca que entre los frigoríficos haya una puja por cubrir su punto de equilibrio y no perder más dinero.

Iriarte lo explica muy sencillamente. "Es como el baile de la silla, hay siete asientos y nueve bailarines, alguien va a tener que ir al piso, pero si todos son fuertes nadie se va a querer retirar. Hoy todos se disputan la hacienda para darle trabajo a las plantas. Las empresas se pelean para cubrir, lo más que pueden su capacidad instalada. Todo esto hace prever que el precio del ganado, en la medida que la oferta no crezca demasiado, continuará manteniéndose firme", dice el analista.

Esa competencia está generando que hoy la carne en gancho esté casi a la par de la de Estados Unidos, porque la faena se mantiene alta y existe una sobrecapacidad en la industria frigorífica instalada que aumentó más con la apertura de nuevas plantas.

Las cifras

62 kilos por habitante al año es el último dato oficial sobre el consumo de carne bovina en el abasto uruguayo. El más alto del mundo.

12: de cabezas bovinas es lo que perdió Argentina en los últimos 4 años, quedando afuera del mercado; el stock histórico más bajo.

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