Indec a la uruguaya

Javier García

El Indec, el desacreditado instituto estadístico argentino, empieza a tener seguidores aquí. En Argentina saben que cuando ese organismo lanza una cifra, la misma no es cierta y simplemente es un dibujo para que que el gobierno justifique una medida o explique otras y se enfrente con la oposición. Pero nada de lo que dice tiene que ver con lo que en la realidad pasa según denuncia la oposición y la prensa independiente vecina, y saben todos los argentinos. La inflación allí es galopante pero eso no sucede para el instituto "oficial".

Acá de algo nos jactamos siempre y es que las cifras oficiales que emite el INE uruguayo, o las de mayor significación en el país sobre todo las que revelan el impacto de las políticas sociales y que son seguidas por los ministerios, nadie las discute, o mejor dicho nadie las discutía. Oficialismo y oposición, que todos los partidos han pasado por esta circunstancia, hacen sus propuestas y críticas mostrando las cifras oficiales. La costumbre, que en otros lados es común, de seguir datos de institutos privados no lo es aquí salvo en algunas áreas de la economía y cuando pasa las cifras no difieren significativamente de las oficiales. Sin embargo en este período ya son reiterados los casos de estadísticas que se manipulan para justificar la bondad de algunas políticas.

El primer caso fue el del Ministerio del Interior y su "Observatorio" de la evolución de delitos. Esa oficina estaba dirigida por el sociólogo Paternain, que renunció a esa responsabilidad cuando desde la cúpula de esa cartera se manejaron cifras con criterios políticos, que diferían de los acostumbrados y aceptados. Los partidos políticos discutíamos las políticas de seguridad utilizando las cifras del "Observatorio", que podían ser favorables al discurso opositor o al del gobierno, pero nadie las cuestionaba. Desde que Bonomi dejó de lado eso y empezó a manosear las estadísticas, ya nunca nadie más le cree a los números que salen de ese ministerio. Perdieron credibilidad, pero además, maquillar cifras es de vuelo corto, la gente sabe como viene la mano por más que le dibujen las cifras.

En febrero pasado el MSP y ASSE manipularon los números de operaciones hechas en el marco de la ley de Emergencia Sanitaria para presentar al Parlamento. Lo denunciamos en ese momento porque notoriamente para quienes tenemos algún conocimiento de cómo funciona la salud y alguna información buena también, las mismas no eran reales.

Se "maquillaron" para fundamentar un éxito que no era tal y que además pretendía sacar rédito político de algo que habíamos votado también desde la oposición. Patético. Hacer política con la salud de la gente diciendo que se operaron personas que nunca se operaron es penoso.

La soberbia es tal que piensan que puede pasar desapercibida la falsificación y que además somos tontos y nos la creemos. El camino de maquillar números oficiales ya empezó y el gobierno se está exponiendo a sembrar dudas sobre todos los demás índices, inclusive los de la economía. El camino de la mentira estadística no tiene retorno. El país es de primera pero la táctica es de cuarta.

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