Un hecho trágico funciona como bisagra en la mitad de este relato. Hasta ese momento la película ha sido una comedia agridulce y muy llevadera, tratada con agilidad por la directora Mia Hanson-Love en torno a un productor cinematográfico cuyos negocios marchan mal, mientras se acumulan las deudas de su empresa y se multiplican las dificultades de rodaje. Moviéndose entre París y la campiña, esos apuntes se suceden velozmente, reflejando el vértigo de las actividades del hombre, con trechos de distensión en una vida familiar donde sus relaciones con la mujer y las tres hijas parecen muy cordiales, ventiladas por la naturalidad de situaciones con aires de improvisación.
Todo cambia sin embargo con el repentino giro que impone aquella bisagra, a partir de la cual el tema pierde su rumbo inicial, circula por escenas irrelevantes, no encuentra un curso que le permita avanzar en alguna dirección y va desgastándose en sus propias vacilaciones. El único beneficio que mantiene es la desenvoltura de su estilo, con ocasionales delicadezas de observación para marcar algún momento de dolor, los trazos de melancolía del final o la revelación de un pasado oculto en la vida del protagonista, que tampoco añadirá gran cosa. Pero hasta la levedad con que se dejan caer sobre todo ello las sombras de desamparo que afectan a varias mujeres de esta historia, se disuelve en las incertidumbres del relato.
EL padre de mis hijos
ficha
Francia/Alemania 2009. Título original: Le pére de mes enfants. Dirección y guión: Mia Hansen-Love. Fotografía: Pascal Auffray. Montaje: Marion Monnier. Producción: Oliver Damian, Philippe Martin, David Thion. Intérpretes: Louis-Do de Lencquesaing, Chiara Caselli, Alice de Lencquesaing, Alice Gautier.
atención a...
el enloquecido ritmo de las llamadas por celular que hace y recibe el protagonista en todo el comienzo. Allí se refleja con ojo certero la dictadura que ejerce en la vida de hoy ese aparato infernal.