Más inspectores

Designarán treinta inspectores de tránsito adicionales. Tal lo que anuncia la Intendencia de Montevideo.

De esta manera la municipalidad no sólo logra nombrar tres decenas de nuevos funcionarios, sino que infla la cifra de inspectores, que ya suma varios cientos. Inspectores que lamentablemente no suelen cumplir con lo que debería ser su función esencial: educar y corregir.

En lugar de ello simplemente aplican multas a quienes entienden que han violado el reglamento de tránsito. Multas que se desploman sobre el afectado sin diálogo, sin la docencia que debería ser emblema funcional. Más grave aún es que esas multas a menudo se refieren a temas secundarios, como el no pago de patentes o estacionamiento tarifado, sin rozar la prevención de la terrible accidentalidad de las calles capitalinas. A eso se suman advertencias municipales que tampoco ayudan en esta materia quemante. Como la de que el cuerpo de inspección fiscalizará la presencia en Montevideo de autos matriculados en el interior del país.

Los inspectores han procurado custodia policial y caminan de a dos o de a tres, en modalidad precautoria. Lejos estamos de justificar las agresiones físicas sufridas por ellos en reiteradas oportunidades y que han motivado estas actitudes, pero aún así, los incidentes son el reflejo de una realidad: los funcionarios no suelen demostrar idoneidad para tratar con el público.

Reiteramos lo dicho más arriba: la Intendencia nos anuncia que habrá 30 inspectores más, pero no informa que éstos o los que ya existen, vayan hacia lo que más falta hace: un estilo humano que apunte hacia un diálogo constructivo con los usuarios de la vía pública.

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