Las últimas semanas han ofrecido varios episodios que solamente pueden ser considerados como instancias de surrealismo político.
Uno de ellos fue el episodio del video, archivo colgado en un sitio de Internet o algún otro tipo de mensaje. El desconcierto es total. Lo único que está claro es que el gobierno manejó mal el tema y que, finalmente, en lugar de reconocer sus errores, prefirió acusar a la oposición y a los medios de prensa de haber producido una alarma que, en realidad, es de su propia y exclusiva responsabilidad.
Otro ejemplo fue la elección del BPS. A nadie parece habérsele ocurrido que es un desatino imponer la obligación de votar con listas únicas. La enorme proporción de votos en blanco o anulados revela un descontento que no debe ser interpretado con una limitada perspectiva de gobierno-oposición. Los ciudadanos le están enviando un mensaje a la clase política en general que puede resumirse en la frase: hagan el favor de respetarnos y no nos obliguen a hacer lo que no queremos hacer.
Otra instancia de surrealismo político es el proyecto de "compromiso de gestión", de la Intendenta Municipal de Montevideo. La idea es que los funcionarios municipales reciban una compensación adicional por su compromiso y productividad. El proyecto alcanzaría a unos 4.150 funcionarios y costaría un millón y medio de dólares que saldrán de los bolsillos de los contribuyentes. Hoy la mitad de los funcionarios municipales ya recibe algún tipo de compensación de esa naturaleza. O sea que les pagamos dos veces: primero por el solo hecho de ser funcionarios y después por hacer su trabajo como debe ser.
Finalmente, también podríamos agregar a la lista el subsidio por asistir a clase en Secundaria, sin contrapartida.
Genial.