Uma samba louca

RICARDO REILLY SALAVERRI

Los 40 años del Frente Amplio merecían celebrarse con una ducha internacionalista. Al fin y al cabo sus raíces soviéticas y socialistas, maoístas, castristas, chavistas y hoy fondomonetaristas, los lazos de amor y dinero entre etarras y tupamaros (en plenitud democrática después de 1985), las simpatía proclamada de algunos de sus miembros por las FARC colombianas, la tentación bolivariana y ese bagaje de cultura ecuménica -siempre progresista- que caracteriza a la Nada ilustrada y a la Nada des ilustrada frentista, merecían -no solo murga- sino un toque de universo mercosuriano y del sur, fuerte. Y, se dio. Vino desde Brasil Lula. Y estuvo en el Palacio Peñarol días atrás (¡lleno de banderas tricolores!).

Tuvo una pequeña gaffe. Fugaz lapsus lingue, obviamente, dado su entrañable amor por nosotros. Se dirigió a nuestro país como "Paraguay". Es una cacofonía que en su favor -cabe destacar -no le es exclusiva. Por el mundo decir Paraguay o Uruguay a millones de seres humanos les suena igual. Y "Paraguay" es como más fuerte, pega más al oído. La única cosa que suele darnos cierto carácter, como para que muchos tengan referencias nuestras, se debe a la TV y los satélites son: el fútbol y la vieja celeste.

Lula es macanudo y macaneador, hablando en los términos coloquiales que merece la cosa. Tenía aplauso asegurado. Para ser frentista basta tener algunos trillados eslóganes a mano, ser bien resentido con la vida, y saber acomodarse (cargo público o puesto de chorizos).

Seguramente Lula se haya sorprendido por la forma en que le aceptaban como geniales, tonterías monumentales. La mejor es la estridentemente proclamada lucha contra el imperialismo yanqui que le hermana con el Frente Amplio. Brasil ocupa el 7º lugar por su PBI en la economía mundial. Representa casi el 60% del PBI de Sudamérica. La cooperación entre los Estados Unidos de América (léase las grandes compañías privadas multinacionales norteamericanas) y Brasil durante el gobierno de Lula se acreció notablemente en todos los órdenes. Así es, que el intercambio entre Brasil y los Estados Unidos norteños se ha multiplicado exponencialmente en los últimos años y las importaciones de productos "made in USA" ha sido el año pasado de 35 mil millones de dólares (maquinaria, maquinaria eléctrica, aviones y repuestos, y productos orgánicos). También las importaciones de servicios crecieron y de igual forma la exportación de productos brasileños al Norte, particularmente combustibles y biocombustibles. Y en este escenario -es lógico- bajo palio recibieron ahora a Obama.

¿Inversiones directas? Las compañías norteamericanas tienen invertidos en Brasil 57 mil millones de dólares.

Confidencialmente, un "WikiLeaks" anuncia que el próximo suceso de samba enredo brasileña comenzará diciendo"¡Lula!¡Uay!¡Uay! / Pra Lula é a mesma coisa Paraguay que Uruguay./ E bregan pelo mesmo/ contra o imperialismo/ ¡Bam!¡Bam!¡Bam! / ¡Longe saúde sempre! meu querido Tío Sam".

En fin, ¿cisplatinos otra vez? Puede ser. Acevedo Díaz decía que entre gaucho y "gaúyo" la diferencia es solo un acento. Y...si no hay más remedio.

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